25 de junio de 2007

Salta Jimmy, corre Jimmy

Atención mundial. Máxima tensión. Restan cinco minutos para que finalice la Eurocopa de selecciones de fútbol en el Estadio Da Luz de Lisboa, en Portugal. Grecia derrota por la mínima al combinado local. Ochenta mil gritos lusos y otros siete millones frente a los televisores empujan al equipo cuya batuta recae en las manos del centrocampista Luis Figo, ex jugador del FC Barcelona. En medio de los nervios y la desesperación frente a una irremediable derrota, un espontáneo (aunque todo lo tenía fríamente calculado) burla los controles de seguridad, se introduce en pique corto en el campo y se dirige en dirección a Figo. En Catalunya nunca han perdonado al capitán del seleccionado portugués por su pase a la antítesis clásica, el Real Madrid, en julio de 2000. Cuatro años después de la traición más famosa de la historia del deporte, el saltarín le refregó en la cara de Figo, ante la mirada incrédula del mundo, una bandera del club blaugrana. ¡Toma, ya! El valeroso corredor demostró mejor estado físico que los custodios, corrió hacia uno de los arcos y por la inercia de dejó rebotar en las redes. Gol.


"Que és el meu salt el meu tresor, que és la fama la meva llibertat, la meva llei la força i el vent, la meva única pàtria". Jaume Marquet, vendedor inmobiliario de 33 años en la localidad catalana de Sabadell, define así su filosofía en su página web. "Jimmy Jump" es el nombre a través del cual ha logrado, efectivamente, su particular fama en Catalunya y en todo el reino de España. En su web site hace un raconto de sus hazañas deportivas y glamurosas, así como vende una línea de productos Jimmy Jump (la camiseta negra y la "barretina", el gorro rojinegro que enseña un símbolo catalanista). Este personaje hasta tiene la osadía de incluir sus datos bancarios para que algunos de sus cientos de forofos lo ayuden económicamente para "seguir saltando".




"Algunas veces declaro, otras me cae alguna colleja (multa)... Sólo en Portugal estuve detenido dos días en el cuartelillo, a pan y agua", confesó durante una entrevista. Al parecer, el salto no le salió tan barato: 60.00 euros que jamás pagó. Su padre, quien tuvo que rescatarlo en una comisaría lisboeta, recuerda que "ya en el colegio los curas no le dejaron ir a ver al Papa porque no sabían lo que era capaz de hacer”. La abuela de Jimmy, Pepita, estaba muy disgustada tras la corrida en el estadio Da Luz. "Es un buen chico. No tiene vicios. No bebe, no fuma y no se droga, pero está obsesionado con ser famoso. Jimmy, por su parte, no tiene pelos en la lengua. "Desde pequeño siempre me colaba en los sitios, me hacía la foto con el famoso de turno. Es algo que siempre he sentido y que seguiré haciendo. Me cuelo, no pago entrada, espero el momento y salto. Es algo innato". El recuerdo de un episodio de los Simpson. Homero J. irrumpe durante un partido de béisbol. Al día siguiente, un diario virtual de Springfield titulaba: "Idiota arruina el juego".



En 1999, Jimmy intentó obtener notoriedad en la sociedad por las buenas, pero no funcionó. Se presentó como candidato a la alcaldía de Sant Quirze del Vallés (20 kilómetros de Barcelona, donde vive nuestro Jimmy) por el Partit de la Independencia. De hecho, su ingreso a los campos de juego llevan una ideología política: siempre lo acompaña una senyera catalana y símbolos independentistas. Como la gente no lo apoyó, decidió llamar la atención a través de otras vías. En 2002 se lanzó de clavado en la pileta olímpica durante el Mundial de natación de Barcelona. Semanas después, comenzó su magnetismo con las canchas de fútbol. Saltó al césped del Camp Nou desde la tribuna y le regaló una bandera -más bien un trapo de piso- a Pitu Abelardo, ya jugador del Alavés, quien se despedía de la hinchada que tanto lo había coreado durante su extensa carrera. El entonces presidente del FC Barcelona, Joan Gaspart, tuvo que mediar para que la policía lo liberara. "No lo volverá a hacer", argumentó. Nacía Jimmy Jump.


El streaker británico Mark Roberts fue "su maestro", en palabras de Jimmy. El exhibicionista se consideraba tan atractivo que en diferentes actos de solidaridad decidió compartir sus partes con el público del Abierto de tenis de Wimbledon y los partidos de la selección inglesa en el antiguo estadio de Wembley. Pero volvamos al discípulo. Como él explicaba, se fotografió junto a famosos y todo tipo de prototipos de la farándula, tales como Jennifer Aniston y el mismo Rey Juan Carlos de Borbón. Según contó el mismo monarca español, Jimmy se coló en el Palacio Real de Madrid en una entrega de premios a deportistas de élite. "No voy a decir cómo porque aquello fue muy fuerte", dijo Su Majestad. Este sujeto que figura en todas partes tiene un apodo en la Argentina: "figuretti". Merodeó por todos los programas 'del corazón', donde 'hay tomate', como Crónicas marcianas, El diario de Patricia y el programa Els matins de TV3, en el que intercambió ideas con la intelectual Pilar Rahola.


Sin embargo, la creatividad y sentido del humor de Jimmy no tiene límites. Confeso reverendo del artista catalán Salvador Dalí, Jimmy improvisó un bigote y compró un pincel largo en la esquina de su casa. Con este material se infiltró en la pasarela de moda Gaudí, una de las más reputadas del mundo. Se quitó los pantalones y desfiló a sus anchas. Le hizo, incluso, una broma a uno de los modelos. Éste no le siguió la jugada para no arriesgar sueldo y futuros compromisos publicitarios.. Lo curioso, además, es que a aquel desfile había asistido el ex Consejero primero de la Generalitat de Catalunya, el honorable Josep Lluís Carod-Rovira (líder de Esquerra Republicana, independentista, al igual que Jimmy). Carod -el de anteojos, sentado en primera fila- simplemente sonrió y evitó altercados en un evento, en principio, de relajo, disfrute, comercial y cultural. Carod, un mes y medio antes de la pasarela, se había reunido con la cúpula de ETA en Perpignan, Francia, para que la banda independentista del País Vasco no atentará en Catalunya. A partir de ese día, sería utilizado como chivo espiatorio por el Partido Popular de Madrid. Carod esto, los catalanes lo otro.



Jimmy, entretanto, protagonizó saltos y corridas para el recuerdo en los últimos dos años y medio. Se abrazó al francés Thierry Henry en la cancha del Villarreal con la peluca de Dieguito Maradona y una camiseta de la selección argentina que portaba un mensaje de agradecimiento para Lionel Messi; le entregó en mano un obsequio a Pau Gasol, el máximo ídolo del básquetbol español, durante un partido exhibición; lo mismo con el tenista Carlos Moyá, nada menos que una final de Copa Davis en Sevilla y durante la entrega de premios del Trofeo Conde de Godó; saludó a Ronaldinho y a Ronaldo en el círculo central justo antes de un Real Madrid-Barcelona en el Bernabéu... Y hasta tuvo los 'cojones' de correr cincuenta metros en el Circuito de Catalunya de Fórmula 1 durante un Gran Premio. La bandera que flameaba en su mano, en esa oportunidad, decía: "Que venga el Rey a pasearse por esta calle".

El currículum vitae de Jimmy Jump también incluye una blasfemia. Se disfrazó de peregrino y cruzó la puerta sagrada de la iglesia de Santiago de Compostela durante la celebración crisitiana del Xacobeo 2004. Otra detención, otra demora, a la comisaría, señor. Según cálculos de un periodista catalán, diferentes autoridades le aplicaron multas con importe total de 100.000 euros por haber violado la leyes tácitas en los campos de fútboly otras disciplinas. Dado que Jimmy no dispondría de dinero suficiente en su cuenta bancaria -por eso mendiga a través de Internet- y tampoco, al parecer, dispone de bienes propios, es una y otra vez decretado "insolvente" por las sentencias. En algunos casos, es más, ni siquiera hubo sentencia, ya que el imputado apela el dictamen judicial y así se ingresa en un sinfín de burocracias y laberintos administrativos. Sus allegados se escudan en que "no hace mal a nadie". ¿Y si 20.000 personas imitarán a Jimmy e invadiesen los campos en cada partido "sin hacer mal a nadie"?



En las canchas de fútbol en Europa, así como en cualquier recinto, no hay vallas ni alambrados de púa que separen al público del escenario. El que quiere meterse, se mete. Ocurre, no obstante, que en la cabeza de un europeo medio difícilmente pueda generarse esta actitud excéntrica. Jimmy sale de la norma y ha puesto en entredicho los sistemas de seguridad en los diferentes eventos deportivos y culturales. Eso nos ha enseñado la historia de Jimmy. También otras tantas moralejas, como que ocho segundos y medio de una hipotética y particular fama genera afición entre la muchedumbre, al tiempo que una gratuita detención a los ojos del mundo.

"¿Cuál es su salto siempre soñado?", le consultó un presentador de televisión. "Saltar en la gala de los Oscar, con todo el mundo pendiente del televisor en esos momentos, sería la bomba, un salto universal... Pero es muy complicado porque allí la vigilancia y el control son extremos; yo siempre me cuelo sin pagar entrada, tengo que financiarme mis viajes... Las dificultades son máximas, pero es un reto pendiente. A ver si me sale un patrocinador".

Ya lo decía: caos informativo en la cuestión palestina

La semana pasada me preguntaba lo siguiente en el artículo "Memoria de la tierra eterna, el conflicto eterno":

¿Por qué editores de periódicos de todos los relieves opinan en columnas a toda página sobre una problemática en un fango en el cual ellos jamás han metido la bota (ni lo harán), alzando la tinta a miles de kilómetros de distancia?

El último fin de semana, un periódico latinoamericano de difusión nacional y de una riquísima trayectoria -no importa cuál- incluía en una de sus editoriales el siguiente contenido sobre el conflicto en los territorios palestinos. Le ha dado validez a mi interrogante. En negrita, en tanto, añado algunas apreciaciones.


"El caos palestino"

Después de semanas de duros enfrentamientos con los partidarios de Al-Fatah, que culminaron con ejecuciones fratricidas en las calles, las milicias que responden a Hamas se apoderaron por la fuerza del territorio de la llamada Franja de Gaza, de la que Israel se alejó en 2005 (todo ello los lectores ya lo sabíamos desde hacía una semana).

Como consecuencia de ello, Palestina está visiblemente dividida en dos. Cisjordania, aún bajo el poder secular de Al-Fatah, y Gaza, ahora en manos de los partidarios de Hamas, que cuentan con el apoyo de Irán. Ante este preocupante cuadro (el autor de esta editorial no lo parece en demasía), parecería obvio (¿en este contexto algo puede catalogarse como "obvio"?) que el objetivo de crear un Estado palestino se ha alejado considerablemente y las posibilidades de alcanzar una paz duradera en Medio Oriente, también. (no cabe duda de ello desde los atentados palestinos en Yaffo, Israel, en 1917, el que fuera el inicio del conflicto. El objetivo no se aleja sólo por estos últimos incidentes entre Hamás y Al-Fatahpalestinos).


La Unión Europea y los Estados Unidos no han vacilado un instante en apoyar abiertamente a Al-Fatah, al anunciar no sólo el levantamiento de las duras sanciones económicas impuestas luego de que Hamas se impusiera con el 44 por ciento de los votos, en las elecciones de marzo del año último, sino también la reanudación de la ayuda económica a Cisjordania (esto también se sabía desde hacía tres días).


La propia Israel no esconde su preferencia por dialogar con Mahmoud Abbas, el líder de Al-Fatah (¡Pero sí han manifestado abiertamente su apoyo! ¿De cuáles escondidas habla?), que evidentemente representa la mejor oportunidad para poder continuar el diálogo en dirección a soluciones permanentes (usted qué sabe, editorialista, a 15 mil kilómetros de distancia, si existen otras alternativas más eficaces).

Ocurre que Hamas, dominada por el islamismo (Parece que el Corán tiene atado con una soga al líder de Hamas en una silla, lo “domina”), no está dispuesta (nunca dio señal contraria, por lo que jamás podría estar dispuesta) a reconocer al Estado de Israel ni a renunciar efectivamente a la violencia, lo que ha quedado evidenciado con la utilización de terroristas suicidas y la reanudación de los disparos, desde diversos puntos ubicados en el interior de Gaza, de misiles de corto alcance que caen indiscriminadamente (los cohetes y sus destinatarios bien que están calculados) sobre la población civil israelí.

La situación en Gaza es, por todo esto, sumamente peligrosa (valga la aclaración. Uno planeaba las vacaciones en las playas de Gaza antes de leer este artículo). Por una parte, los disparos de decenas de misiles sobre Israel por parte de partidarios de Hamas, en actitud "jihadista", son respondidos con represalias militares por parte de las fuerzas armadas de Israel, y así la violencia se ha apoderado, una vez más, del sufrido territorio. Por la otra, hay también una amenaza seria de que este escenario pueda derivar en una gravísima crisis que afecte a la mayoría de las personas que viven hacinadas en la zona de Gaza, como consecuencia de que los alimentos y medicamentos escasearán muy pronto, en sólo cuestión de días. (pero si los mismos corresponsales hablan desde hace semanas de una crisis humanitaria).

El sufrimiento de los palestinos, que es real (no será de mentira o simualdo, ¿no? Si no, serían contratados por Hollywood de inmediato), alimentará la actitud de desesperanza y desesperación que estimula a quienes equivocadamente suponen que no hay otra alternativa que la violencia. Contentarse, entonces, con aislar a Gaza no parece prudente (vaya usted en persona a la Franja y propóngaselo a la cúpula de Hamas, a ver qué le responden). Los esfuerzos de paz deben incluir a todos aquellos que puedan ayudar en la tarea de tratar de reconciliar al pueblo palestino, que debe poder superar sus divisiones, desde que su objetivo es el marchar unido, como nación, hacia un futuro común (“y así vivieron todos muy felices...”).

18 de junio de 2007

Memorias de la tierra eterna, el conflicto eterno

¿Por qué al mundo le interesa con demasía la crisis humanitaria de Gaza o las tramas de corrupción de algunos miembros del gobierno israelí? ¿Por qué todos aquellos que no son israelíes -o judíos- y palestinos -árabes o musulmanes- consumen a diario información de una contienda que les es ajena desde lo sentimental hasta lo identitario? ¿Por qué editores de periódicos de todos los relieves opinan en columnas a toda página sobre una problemática en un fango en el cual ellos jamás han metido la bota (ni lo harán), alzando la tinta a miles de kilómetros de distancia?

La primera vez que estuve en la región fue hace exactamente diez años y cuatro meses. Entonces, el pasadiso entre el Muro de los lamentos, en el barrio judío dentro de las paredes de la ciudad antigua de Jerusalén, y el perímetro de las Mezquitas, ya en el cuarto musulmán, estaba abierto a los visitantes, fueran judíos, cristianos o budistas. La mezquita de Al-Aqsa (primera imagen) y el Domo de la Roca en su interior podían conocerse en su intimidad. Existía la chance de pisar sus alfombras, acercarse a la piedra a través de la cual Mahoma, según dicen las sagradas escrituras del Islam, subió con un caballo hacia Alá. Belleza arquitectónica, atracción espiritual, zenit de los sentidos. De los trecientos miembros del contingente de jóvenes que allí estábamos, sólo tres guatemaltecas y yo tuvimos el valor de entrar en el territorio "prohibido" para cualquier israelí de a pie.



Por aquel momento sabía muy poco de la contienda histórica entre Israel y los palestinos; vestía una campera de los New Jersey Nets. La cúpula de oro me atrajo de tal forma que la fotografié de todos los ángulos, de cerca y de lejos, arriba y abajo. Fue cuando uno de los cuidadores del monumento me llamó la atención. "¿Es usted periodista norteamericano?", me preguntó (fue una premonición de este sujeto, al fin y al cabo). "No, soy un turista argentino", le respondí. Al tratarse de un objeto de adoración, los flashes de mi cámara no le agradaron y tuve que irme de allí. Nadie me quitó lo bailado. Las fotos, hechas están. Acto seguido visité el Museo islámico de Jerusalén (segunda fotografía) y logre atravesar la barriada palestina -donde viven 300 mil personas hacinadas- de la misma vieja Jerusalén con un dubón, una chaqueta que identifica a primeras de cambio a un ciudadano israelí. Todavía no había cumplido los 18 años. Tuve suerte. Eran tiempos de relativa tranquilidad en Israel y los territorios palestinos.



En mi segunda visita a la Tierra Santa, en enero de 2000, los turistas aún podían visitar determinadas zonas de jurisdicción bajo la Autoridad Nacional Palestina (ANP) -shtajim en hebreo- los territorios que el Ejército de Israel ocupó en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Un bus con patente israelí nos trasladó desde Jerusalén hacia Hebrón (el paisaje que se vislumbra detrás del soldado somalí con pasaporte israelí y yo), unos 70 km al sur de la capital política de Israel, dentro de la tierra palestina. No es una ciudad árabe típica. La maqueta es el siguiente: 150 mil palestinos que residen en las colinas encierran a 450 ciudadanos israelíes ortodoxos. Estos, a su vez, rodean las "Tumbas de los monarcas" (Abraham, Isaac, Jacob y sus respectivas mujeres). Por cada medio israelí y 75 mil palestinos hay un soldado salvaguardando los rezos judíos.


Después de visitar el mausuleo y pasear entre románticos enrejados, el autobús emprendió el camino de vuelta. El colectivo tenía patente de Israel -reitero- y debía recorrer unos diez kilómetros antes de regresar a territorio bajo custodio israelí. En el trajín pude distinguir un campo de refugiados al costado del camino. En mi vida volví a ver semejante postal tenebrosa, ni en la India hambrienta, ni la África asfixiada por el calor y la malnutrición. Los palestinos apátridas dormían en grandes carpas y, según leí tiempo después, orinaban en el mismo lugar donde dormían. Al pasar el campamento -allí nacen los grupos islámicos más radicales, educados a base de odio y venganza- un niño hizo señas sospechosas. Metros más adelante, cayeron piedras de un tamaño superlativo contra el micro. El bus por fortuna, estaba blindado. Un cosquilleo respecto a lo que se vive a diario en los territorios palestinos. El susto, susto fue.

En setiembre del mismo 2000, el entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon, dio un paso en falso en la Explanada de las Mezquitas para, según un sector de los analistas, provocar al pueblo palestino. Resultado nefasto. En el otoño de aquel año comenzó la Segunda "Intifada" (levantamiento del pueblo palestino) cuyos alcances son causa de la catársis que hoy gobierna la región. Aquella caminata por uno de los recintos sagrados del Islam -después de La Meca y Medina, ambos en Arabia Saudita- también cerró las puertas al turismo, los israelíes (tampoco suelen oler los claveles por los jardines del enemigo) los historiadores y arqueólogos que no fueran musulmanes y, desde luego, periodistas. Ya no hubo fotos cercanas a los palestinos en mi última visita, en el insoportable agosto de 2003 (verano en el cual fallecieron 50 mil europeos por el calor). Cuando quise regresar a la mezquita de Al-Aqsa, ya a punto de cumplir 25 años, un soldado israelí me enseñó un papel que debía firmar si quería pasar al otro lado: "La Policía israelí no se hace responsable por los daños o la muerte que el firmante puediera padecer". Solicité un bolígrafo, pero el soldadito de entre 18 y 19 años de edad se negó a darme uno. "No me metas en problemas; no puedes pasar hoy". Y asunto cerrado, porque era él quien estaba armado.

Sin embargo, la última vez que recorrí el mercado árabe de la Jerusalén antigua mantuve una reveladora conversación con un comerciante palestino. "Ningún país árabe nos quiere, ya nos han echado de todos los países. Israel no nos quiere. El resto del mundo nos defiende pero se trata de una solidaridad hipócrita. No mueven un pelo por nosotros. Somos pocos, sin recursos, y no tenemos peso en ninguna organización internacional con poder en el mundo. Somos el pueblo elegido, el pueblo elegido al olvido". Luego le pregunté por los atentados suicidas, si él los aprobaba. Me respondió así: "¿Acaso todos los israelíes apoyan los carros de combaten que destrozan las viviendas en Gaza y Cisjordania, o los jóvenes soldados que se divierten jugando al tiro al blanco con chicos palestinos?".

Funda, fundar, fundamento, fundamentalismos. El ejército de Israel es tan nazi como los alemanes. ¡Genocidas! Los palestinos son todos terroristas, ¡hay que matarlos a todos! Bush y Sharon son los verdaderos terroristas. El lobby judío-estadounidense financia la muerte del pueblo palestino. Muerte a Bush y a Olmert. A Hamas no le interesa la paz. Viva Hezbolá, que aguantó al todopoderoso ejército israelí. Viva Eretz Israel, la tierra que Dios le prometió al pueblo judío. Viva Palestina, la tierra donde siempre vivieron los palestinos. Arafat estafó a los palestinos, que se jodan. Los israelíes son ricos; los palestinos, pobres. El Estado "hebreo" es asesino. El ejército "judío" mata a sangre fría a inocentes. No se puede negociar con los palestinos, sólo nos quieren ver muertos. No se puede negociar con Israel, que es un títere de los intereses de Estados Unidos. ¡Quememos banderas de Israel y Estados Unidos, arriba el pueblo palestino libre, basta de opresión! Hay que retirarse de los territorios, hay que devolver las alturas del Golan, hay que vender todo el país y marcharnos a otro lado. Basta de guerra, basta de jóvenes muertos en el frente. ¿Qué hacemos con los palestinos, les cortamos el agua y el gas? Escucha, escucha, hermano palestino: la paz en medio oriente es el único camino. ¿"Paz" dijeron?

Sólo tengo una certeza. Nos moriremos y allí continuarán aún con los morteros.

13 de junio de 2007

Las niñas se quitan la ropita

Dos jugadoras de un equipo de hockey de un club bonaerense -me contó un amigo hace cuatro años- se ganaron una fama inusual en Internet. Una de ellas, muy atractiva -añade-, invitó a su compañera a su casa para hacerse juntas unas fotografías y unos clips de videos "íntimos". Los inocentes desnudos se quemaron a continuación en un CD. La anfitriona le envío a su compinche las fotos por e-mail desde un locutorio con conexión a Internet: "te mando las fotitos, que salieron estupenditas...", pudo haber sido el texto de aquel mensaje. La fortuna le propinó una mala jugada a las chicas del hockey: ésta se olvidó el disco en la computadora del locutorio. El siguiente usuario no tuvo compasión con las muchachas y reenvió todas las fotografías y los videos a sus amigos y sus conocidos, los que, a su vez, lo reenviaron a sus amigos y sus conocidos. En pocos días, los foros de discusión de la Red fueron monopolio de las cuatro tetas, dos culos y dos órganos reproductores femeninos con el palo de hockey destrás. Las chicas -completa mi amigo- malvivieron semanas de pánico sin salir de casa.

Tiempo después la Red evidencia una enorme evolución (o involución) en la materia. El negocio de las partes íntimas al descubierto en Internet se ha sofisticado y la mala suerte ya no es requisito para encontrar destapes de chicas púberes sin complejos. Otro amigo me muestra en su álbum erótico un video de cuatro chicas de la ciudad de Buenos Aires de clase media alta de entre 18 y 22 años. Las imágenes las descargó desde una web de pago, me informa. Las chicas no aparentan ser profesionales (no se asemejan a Pamela Anderson ) ni acreditan experiencia en la farándula del espectáculo (tampoco hay curvas excepcionales). Son adolescentes, quien diría, del montón, reunidas en la casa de una de ellas, un viernes o un sábado al azar.





Una cámara es testigo de un presunto guión, sin sentido, acaso como la totalidad de la cinematografía porno. Primero simulan que conversan en una barra y luego se marchan al living comedor, donde se calienta la trama de esta apasionante historia. Poco a poco, las protagonistas comienzan a quitarse la ropa interior.


La cámara abre y cierra el zoom. El clip tendrá que ser vendido desde Argentina hasta Taiwán y, por lo tanto, la producción tiene que ser, o aparentar ser, lo más elaborada posible. Las chicas, entretanto, sonríen, continúan representando un debate sobre las grandes inquietudes metafísicas del género y humano, al tiempo que las pechugas se van descubriendo.



Finalmente, las cuatro mosqueteras se desnudan por completo. Bailan, ríen, sonríen, van de aquí para allá moviendo el pellejo. Nada de todo esto aparenta ser improvisado. Uno sospecha que las actrices sabían que este video se iba a comercializar en Internet con el riesgo que sus papis o novios se enterasen de las superproducción erótica. Qué importa, bah.

¿Cuántas chicas jóvenes juguetean con sus amigas y las cámaras digitales en sus casas? Cientos. Están en su derecho y en su libre intimidad. Aunque, este caso, se salen de la norma. Matiz: no cualquier chica de clase media o alta argentina, mexicana o española presta el lomo a las cámaras para que luego un viejo aburrido de Moldavia se masturbe frente al monitor de su computadora a las cuatro y cuarto de la madrugada. Vale la valentía de mostrar las partes en público sin escrúpulos. Pero, eso sí, la exposición resulta cara, carísima en tiempos de respeto cero y escraches a cien.

Y en el supuesto que las jovencitas travisesas ignorasen el final del trayecto de estas imágenes, una pena por ellas. Serán, como las dos jugadoras de hockey, sin pretenderlo, carne de autosatisfacción manual, y motivo de burla o comentario fácil en incontables charlas de hombres (también de mujeres; yo, con este artículo, colaboro con ello). Quizás tienen otra suerte y acaban recibiendo ofertas del mundillo del espectáculo. Nunca se sabe; de lo más absurdo suelen surgir estrellas de cine o televisión. Que hagan con sus colas lo que le de gana, en definitiva. Pero que después no digan que no fueron avisadas.

8 de junio de 2007

Ser humano


Michael Wells (Reino Unido) en Karamoja, Uganda, abril de 1980.

5 de junio de 2007

Hola, vengo del futuro

Buenos Aires (¿serán verdaderamente buenos para la salud los aires fríos que nos mandan de abajo?) me recibe cinco años y nueve meses después. Es más caótica producto del colapso del transporte, el temor por los motochorros -la Real Academia Española nos debe unas cuantas a los argentos-, la hiperinflación -cuidado que el presidente K dice que el "Infierno económico aún no terminó"- y los últimos malos resultados concernientes al Club Atlético Boca Juniors y el Club Atlético River Plate en el torneo local. Es, quién lo duda, mucho más cara para los argentinos, al tiempo que se abre de piernas a los extranjeros. "Dólares" y "Euros" son palabras MAYORES.

No obstante, tengo la sensación de que el natural cambio que atravesó la Capital Federal -mal dicho, los del Interior no aguantan a los porteños- desemboca en un tesitura que viví en Barcelona cuando emigré, en octubre de 2001. Pese a la idiosincrasia argentina-porteña, que, como se imaginarán, no es la misma que la de los barceloneses-catalanes, hay una serie de fenómenos que allí ya les han crecido pelos en los axilas y que, aquí, apenas ocupan corrientes eléctricas en algunas neuronas aventajadas. No se trata de una profesía. Más bien de unas observaciones que aquí veremos dentro de poco.

La invasión turística, que ya es un hecho desde la devaluación del Peso argentino (qué poco pesa, la verdad, en el mercado internacional). Más aún, los estudiantes de Europa y Estados Unidos llegarán de a miles para alquilar departamentos por seis meses o una temporada. Muy pícaros los propietarios, que alquilan a precio dólar en una economía de pesos. En Calle Florida, esquina, Corrientes, predominará el inglés por sobre el español. No lo duden. En La Rambla de Barcelona, el inglés, alemán y francés son más oídos que el español o el catalán desde, por lo menos, cinco años. Lo peor está aún por venir: si el precio de la vivienda ya ha subido demasiado por diversos fenómenos de especulación local, la compra masiva de propiedades del sur y la costa por parte de españoles o italianos disparará los precios aún más.



Ya existe la aerolínea de bajo costo Gol en Brasil. Es sólo una. Hoy, en Europa, vuelan más de 150 empresas de bajo costo ("low cost airlines"). Viajar de Buenos Aires a Salvador de Bahía costará 100 dólares ida y vuelta; a Bariloche, apenas cuarenta. Cierto es que las distancias de América del Sur son superiores a las de Europa. Sólo cabe esperar que se importen los exitosos modelos de Vueling, Ryan Air o Easy Jet, entre tantas.



En la calle circularán dos o tres diarios de distribución gratuita, además de los tradicionales de pago. Sólo una mafia muy bien organizada podrá evitar que los noruegos de 20 minutos puedan entregar en mano un producto hecho con robots, pero gratis. Metro, de capital sueco, se marchó cuando las papas quemaban, allá en febrero de 2002. En la actualidad, el espectro económico ha cambiado. Donde hay miradas, hay publicidad a montones.

Cuidado del medio ambiente. Se implementarán sistemas de transporte que emitan menos C02. Bicicletas que se alquilan a precios ridículos para desplazarse por zonas específicas, sistemas de compartimento de coches o alquiler compartido de vehículos de 12hs a 14hs o de 16hs a 18 hs. Lanzaderas que comunicarán las estaciones de los buses o trenes con los polígonos industriales.

Bibliotecas públicas con área Wi-fi y alquiler gratuito de libros y películas DVD. Sí, alguna vez debemos alcanzar ese punto.

Televisión digital gratuita con treinta o cuarenta canales temáticos e Internet abierta. Serán, seguramente, más porquerías arrojadas al baldío putrefacto de la televisión, esa caja tonta o electrodoméstico idiotizante. Al menos, no se tendrá el cargo de conciencia de que, además, se está pagando parte del sueldo por el servicio.

Serán unos siete años de retraso. Esperemos que, una vez pasado ese lapso, no digamos que estamos a catorce.

28 de mayo de 2007

Yo fui extranjero, yo fui inmigrante

Vendedor de servicios de telefonía fija con descuentos, agente comercial de seguros en Catalana Occidente S.A., redactor por tiempo determinado del Diari de Terrassa, repartidor de una publicación comunista por los barrios periféricos de Barcelona, redactor por tiempo determinado de los suplementos del diario La Vanguardia, suscriptor de socios de la Cruz Roja Internacional en la vía pública, redactor por tiempo determinado de la Televisió de Catalunya (sin remuneración), agente comercial de seguros en Mapfre SA, recepcionista del Hotel Sidorme, relevo en la empresa Zara Lee Bimbo, peón de fábrica durante tres días en Muebles Casals en Cerdanyola del Vallés.

"¿Eres ajjentino?"

Nunca conocí a otro venido de fuera en España que no tuviera ninguna referencia en el destino antes de tomar la decisión: algún amigo o familiar que pudiera, de antemano, dar un adelanto de lo que se puede encontrar en una sociedad que no es la que uno nació. Tampoco conozco ningún extranjero que, durante cinco años y ocho meses, haya soportado una calidad de vida muy inferior a la que tuviera en su país de origen. Cero. O los que conozco, la mantuvieron o la superaron. "Nadie se va de su país si está bien en él"... Frase al cesto de basura. Cuando dejé la Argentina del un Peso argentino igual a un dólar estadounidense, atravesaba el mejor lapsus espiritual de mi vida.

Autotest del inmigrante.
1) ¿Qué has dejado (amigos, familia)?
2)¿Cómo y por qué te has ido? (¿Escapás de una deuda? ¿Hace años que no encontrás un trabajo que satisfaga tu apetito profesional? ¿Pensás irte a estudiar?)
3)¿De cuánta fortaleza mental dispones para los malos tragos a miles de kilómetros de distancia de tu génesis?
4)¿Adónde vas?

Cuánto más contenido emocional posee la primera respuesta, la inmigración se hará más complicada. Para algunos, en los primeros meses -sobretodo, las mujeres-. Para otros, al cabo de unos años -hombres jóvenes solteros que no encuentran pareja estable en su nuevo país-. La segunda cuestión es fundamental. Un considerable porcentaje de ex miembros de Montoneros y de la Juventud Peronista que tuvieron que escapar del país en los años '70 no desea radicarse de forma definitiva en el Territorio Nacional Argentino. La tercea ya tiene que ver en el propio terreno: cuando te sientes en Alicia en el País de las Maravillas, raramente nos acordamos de los seres queridos abandonados. Ahora bien, si sufrimos una depresión vía satélite, el recuerdo de la familia y el entorno socio-afectivo es inmediato y duradero. Por último, las peculiaridades del destino pueden determinar el acontecer de uno. Me refiero a la climatología humana. Los argentinos desafiamos el frío del sur y nos cuesta convivir con sociedades menos frívolas, más formales y cuya conducta y energía difiere de forma histérica y sin previo aviso de la noche a la mañana, del verano al otoño. No lo soportamos. Lo mismo cualquier colectividad. He aquí el origen de los guettos en las grandes ciudades receptoras de cientos de miles de inmigrantes.

¿Integración? ¿Multiculturalidad? ¿Convivencia? Mejor mirar para otra parte. Yo tomé otro camino. Acabé hablando un catalán depurado con los catalanes. Sólo así te tratan de tú a tú (con matices). Aunque la paciencia, claro está, es inversamente proporcional al paso de los que se conoce como "tiempo".

"¿Eres ajjentino?" Aún mis mejores amigos, años después de haber iniciado nuestra relación, me hacían notar, sin darse cuenta de ello, mi origen argentino. Sin duda, les afecta el inconciente.

Las doblesvidas son difíciles de arrastrar. ¿Se puede partir al alma en dos? Si la cabeza está aquí no está allá y si está allá no está aquí. Vida es selección. El Todo, mejor, se los dejamos a los seres suprahumanos. Los argentinos tenemos la peligrosa particularidad de ser altamente introspectivos, con altas dosis de cartesianismo y una jarra llena de psicoanálisis. ¡Cóctel explosivo! Otras sociedades no lo son. La dificultad de todo esto es que hasta que uno no le mete la lengua hasta el fondo del clítoris a una mujer que juega en casa, y se emborrache de amor por ella, posiblemente no sepa a ciencia cierta dónde está parado en este mundo. No sé si me explico.

Ya nadie me preguntará, una vez adivinado el origen geográfico de la musicalidad de mi habla, si soy argentino. Después de tanto tiempo, hasta dudo si soy un argentino propiamente dicho.

7 de mayo de 2007

4.300 kilómetros en 73 días


Ciudad y fecha de salida: Casablanca (Marruecos), 9 de febrero de 2007.
Ciudad y fecha de regreso: Ouagadougou (Burkina Faso), 22 de abril de 2007.

Itinerario: Casablanca-Rabat-Casablanca-Fez-Khenifra-Marrakesh-Guelmin-Tan Tan-Tarfaya (Marruecos); El Aioún-Boujdour-Ad Dakhla (Sáhara Occidental); Nouadibou-Nouakchott-Atar-Nouakchott-Kiffa, Ruta de l'Espoire (Mauritania); Nioro du Sahel-Bamako-Segou-Djenné-Mopti-País Dogón -Kani Kombolé, Telli y Endé- (Malí); Ouagadougou-Bobo Diolasso-Bamfora-Ouagadougou (Burkina Faso).

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Gasto medio diario: 22 U$; transporte, alojamiento, comidas, visados y regalos.
Gasto en roaming telefónico: 550 U$ (la operadora europea Orange me mal informó sobre las tarifas vigentes en África).
Gasto en traslados aéreos (ida y vuelta): 600 U$. Barcelona-Casablanca; Ouagadougou (Burkina Faso)-Trípoli (Libia)-París, París-Barcelona.
Alojamiento más económico: 3 U$ (El Aioún, Sáhara, hab. indiv. sin toilette privado). Sin contar, claro está, las invitaciones a hogares o las veladas bajo las estrellas en el desierto.
Alojamiento más caro: 13 U$ (Ougadougou, Burkina Faso, hab. indiv. con toilette privado, todo un lujo que uno se toma en el final de viaje, vale puntualizar).
Piezas de ropa obsequiadas en el camino: 18.
Medicamentos regalados durante el viaje: todos los que llevaba conmigo.

OTRAS ESTADÍSTICAS

Cantidad de preguntas respondidas acerca de si estaba casado: 67. Y de por qué no lo estaba a los 27 años de edad: 67.

Cantidad de africanos que piensan que los argentinos son todos futbolistas profesionales: más de la mitad de los que conocí.

Cantidad de africanos que ahora piensan que en la Argentina la lengua oficial es el francés: casi todos los que dialogaron conmigo durante el viaje.

Porcentaje de africanos que piensan que todos los europeos u hombres blancos son ricos: el 80%.

Porcentaje de africanos que, ante la mínima posibilidad, intentarían emigrar a Europa u otros continentes de blancos: 98%.

Porcentaje de mujeres negras embarazadas, o con un niño a espaldas (mayores de 16 años), vistas en Malí y Burkina Faso: 80%.

Salario medio mensual en la África árabe: 120 dólares.
Salario medio mensual en la África negra: 50 dólares.
Salario mínimo mensual en Francia: 2.300 dólares.

Medios de transporte públicos en Mauritania: sólo taxi-bruss (taxi compartido).

27 de abril de 2007

Abc de África del oeste (2do. fascículo)


Football. La manifestación cultural de Occidente que más hondo ha penetrado en la África de habla árabe y en la África negra. Es muy difícil no encontrar una pelota, o dos, o tres, con niños jugando en cualquier barrio de cualquier poblado de África. En Marruecos, la afición es total, incluso muy superior a muchos países de Sudamérica y Europa, donde el fútbol llegó a narcotizar a las masas ocho décadas antes que a los negros. Es más, cuando juegan el FC Barcelona o el Real Madrid, el 93% de los marroquíes mayores de catorce años estarán en un Salon de te siguiendo los malabarismos de Ronaldinho o las pifias de Cannavaro. Me aventuro a afirmar que los encuentros de la liga española tienen mayor audiencia en Marruecos que en el mismo Reino de España. Es alucinante. Como si el invento de los ingleses hubiese llegado como una novedad hace sólo semanas. En Malí o Burkina Faso las postales son similares. Claro que más abajo en el mapa escasean las parabólicas y Messi es famoso, en cambio, por el Playstation (la mayoría sólo conoce el Messi virtual-tridimensional). Miles y miles de niños y niños en Malí desperdician noches y noches con los jueguitos. Para un joven africano de cada cincuenta millones el fútbol se transforma en el salto a Europa sin tener que subirse a una patera en el Sáhara occidental. Algún capitalista inglés, italiano o español se adueña de sus piernas a cambio de una pelota y una parabólica para su familia. O un Playstation.

Francs CFA. La moneda que se utiliza en la comunidad de los países francófonos del África del Oeste. Por ley, un euro tiene un cambio fijo de 655 francos CFA. Hay que hacerse una idea de lo reducida que puede ser la economía en ciertos contextos de Malí o Burkina Faso. Los pequeños comercios de barrio y de pueblo tienen dificultades colosales para conseguir cambio de un billete de 1.000 CFA (1,5 euros). La bolsita de azúcar cuesta 50 francos y la de medio litro de agua no envasada, 10 francos (el metegol o futbolín cuesta lo mismo, ¡un euro partido en 65!). El billete de 2.000 CFA es un dolor de cabeza. El de 5.000 puede implicar una espera de media hora para obtener un cambio: el comerciante se endeudará con todos sus vecinos para satisfacer la necesidad del extranjero blanco. El de 10.000 CFA (unos 15 euros) es palabra mayor. Sólo se acepta en grandes comercios o en los mismos bancos. Cuando un niño de la calle ve un billete de los grandes, su mirada se congela. Luego contará a sus amigos que vio un billete grande. Es que tres billetes de 10.000 francos son igual a un sueldo medio en Malí y Burkina Faso.

Portable. Teléfono móvil o celular. En la actualidad, es el negocio más prospero y rentable de toda África. El aparato radioactivo ha cambiado los hábitos de la comunicación de los africanos –Internet es utilizado todavía por una porción ridícula de la población- tanto como la televisión alteró de modo radical la rutina doméstica. En Mauritania, Malí y Burkina Faso, miles de jóvenes que no tienen trabajo ni otra cosa para hacer compran tarjetas de un crédito telefónico de 1000 francos CFA (1,5 euros) a 975 y las venden en la calle al precio marcado. Como en aquellos países sólo funciona el portable a crédito –no existen aún líneas fijas domiciliadas a una cuenta bancaria- es necesario ir recargando el teléfono de forma constante. A falta de previsión, acuden muy a menudo a la tienda más cercana o al muchachín que lleva dos días esperando una ganancia de 25 francos. Los vendedores ambulantes llevan una madera fina y pegan las tarjetas de las operadoras. Asedian a todo vehículo y transeúnte que se les cruzan. Están desesperados. Llevan días sin comer.

Taxi-bruss (o Grand taxi). El escollo más difícil de sortear para un viajero sin transporte motorizado en África. Es “la repera”, como se dice en España. Es una prueba al límite de la paciencia y el estado del sistema circulatorio de la piernas. En Mauritania no existe el transporte colectivo de pasajeros. Con lo cual, no hay otra opción para desplazarse por el plano (en el interior del Sáhara se alquilan camellos, pero son muy costosos y, además, son tan histéricos que hasta con sus mismos amos están a las patadas día y noche). Vayamos por pasos. La paciencia. El taxi-bruss suele ser un Mercedes Benz de los modelos grandes (Marruecos, Mauritania) o un Peugeot 505 o 405 (Malí, Burkina Faso). En el asiento del copiloto hay dos asientos a la venta. Un asiento, dos personas. con independencia de las características anatómicas de cada una de ellas. Quizás a uno le toca ShaquilleNeal de compañero de butaca durante ocho horas. Atrás hay otros cuatro lugares disponibles. Lo mismo, da igual que sean cinco obsesos. Que se arreglen como puedan. La tortura psicológica se inicia cuando a uno le informan que no existen horarios de partida y que hasta que no se vendan los seis lugares, el taxi no sale. Si el sexto demora cinco horas en llegar, habrá que esperar cinco horas junto al chofer y el incombustible Mercedes Benz, todo un objeto de adoración en África (el que tiene un Mercedes es un intocable). Al dueño del taxi le importa un comino que sus clientes se cocinen vuelta y vuelta al sol en el medio del desierto durante medio día. Para él, los cinco dólares que le pagará el sexto en cuestión bien que merecen la espera. Si éste no se presenta, sólo queda una opción para acabar con la demora: comprar el “lugar” que queda libre. Pero, pero... La economía africana no está para lujos. Cinco dólares es mucha plata y los mauritanos o malíes no viajan cada día. Lo segundo: comodidad o ausencia total y rotunda de ésta. Las piernas son castigadas como nunca antes. La misma posición milimétrica durante horas, sumado al calor y los versículos coránicos que se desprenden del cassette de forma repetida hasta el hartazgo. Es una experiencia que una vez superada, atenúa cualquier otra de categoría “insoportable”. Mejor no prestar atención al kilometraje faltante porque las cuentas jamás cierran. El Mercedes no levanta a más de 75 kilómetros por hora de media aún en el llano. En Mauritania, si se viaja después del mediodía, a las 14.30, 17.25 y 19.15 el taxi se detendrá obligatoriamente. Es la hora de rezar. Es interesante como en las rutas de aquel desértico país han calculado velocidad-distancia para que los musulmanes no tengan que comunicarse con el más allá en pleno descampado. Cuando llega la hora, Oh, vaya casualidad, hay una pequeña mezquita a disposición del público en todas las carreteras. También hay que añadir, por si fuera poco, los numerosos e inútiles controles de la Policía, Gendarmería y Aduanas. El extranjero debe bajar siempre y enseñar el pasaporte. Las autoridades nomas controlan si has pagado el visado correspondiente o si éste se ha caducado. Excusas válidas para exigir un dinero equivalente a un salario de un incompetente uniformado.

Visado. Fuente exclusivamente recaudatoria que delata la pobre mentalidad de los Gobiernos de los países más pobres. Pese a que las autoridades se justifican bajo el el argumento de: “es una medida de seguridad, una forma de control”. ¿Si un indio, nepalí, burkinés o Malí no debe pagar absolutamente nada por el simple hecho de pisar el suelo dentro de los límites políticos de la República Argentina, por qué yo, maldita sea, debo pagar cada vez que entro a esos países? Si ya estamos allí, les daremos unos ingresos a los hoteles, los comercios, los artesanos. ¿Es necesario cobrarle un canon extra al visitante? La contradicción se acentúa en los países más abocados al turismo, el cual sustenta la economía de estos países (Cuba, Tailandia y otros paraísos del turismo cervecero-sexual).
¡Qué decir de las “tasas de visita” por entrar a equis ciudad o montaña! Una cosa, digo yo, es tener que abonar por entrar a un museo privado (que los públicos los financie el Estado que para eso se hace la declaración de impuestos y la deducción de los sueldos) porque la luz, el personal y el mantenimiento cuestan dinero. Otra, muy distinta, es aprovecharse de la ocasión para sacarles unos dólares al turista de paso mediante una suma que no afecta el bolsillo del visitante –he aquí la trampa que evita la queja o negación a pagarlo- pero que, a decir verdad, luego no se invierte en “mejoras” para el paraje, sino que, todo lo contrario: le estamos comprando el Gin importado al jefe del pueblo Dogón de Teli o Irelli con el cual se embriagará durante una semana.

Voleur. Ladrón, delincuente. Los he buscado en los barrios más necesitados de Rabat, Fez, Casablanca, El Ayaounne, Nouakchott, Nouadibou, Bamako, Bobo-Diulasso, Oaugadougo, Bamfora. Nos los he encontrado. De hecho, he atravesado media ciudad de Bamako, la capital de Mali (1,5 millones de habitantes, la inmensa mayoría pobre), un martes a la 1 de la medianoche, sin compañía. ¿Dónde están los ladrones? ¿Dónde está el mendigo desorientado que pide de mala manera un cigarro y dinero para agudizar su borrachera? Nada. ¡Tampoco hay Policía! Sólo los que organizan el caos del tránsito de sol a sol. Según los informes del Banco Mundial y las Naciones Unidas, Mauritania, Malí y Burkina Faso poseen casi la totalidad de los indicadores económicos (muy alejadas de lo real en determinados casos, pero vamos a creerles esta vez) por debajo de países como México, Colombia, Brasil o Argentina. ¿Podría haber hecho yo, tan tranquilo y ancho, la misma excursión nocturna por una barriada periférica de Sao Paulo, México DF, Medellín o Buenos Aires? Señoras y señores, la pobreza extrema o la falta de trabajo no son las principales causas de la delincuencia a gran escala. Existen fundamentos socio-culturales que explican por qué las grandes capitales de las naciones de América Latina son las regiones más peligrosas del mundo. No hacen falta más pruebas. Que marchen los titulares en los matutinos. La conciencia de lo que somos, o no somos, o nunca podremos ser y otros sí son (o aparentan ser, mejor dicho), nos juega en contra a los hijos de la Razón. La moral de las mafias y la complicidad o impunidad de las Policía o el Gobierno se encargan del resto.

25 de abril de 2007

Abc de África del oeste (1er. fascículo)



Ah. Los programas radiales de mayor audiencia en Malí son los monólogos que, según dicen ellos, son cómicos (yo no he podido comprobarlo porque de Bambara entiendo como de botánica) pese a que los radioescuchas nunca se ríen. Un narrador va relatando cosas al micrófono mientras un segundo, en el final de cada párrafo, asiente con un "ah", que viene a significar "ok", "aha", "cierto", "siga adelante, maestro". Lo interesante es que, cada dos párrafos, el moderador interrumpe con el "ah" al conductor del programa, cada vez con un "ah" de mayor decibios. Hasta que en un determinado momento, el "ah" lo emite con tanta frecuencia y tanto volumen, que el imaginario al otro lado de la radio presupone al narrador montándose al Señor Ah, que jime y jime al micrófono. Eso sí que es cómico, se entienda el bambara o no.

Al-Jazeera. Amo y Señor de la información de habla árabe. Desde Indonesia hasta Marruecos, esta multinacional de las noticias con sede en Doha, Qatar (origen de la riqueza: petróleo), acapara tres de cada cuatro televisores de 8 a 22 horas. Al Jazeera, que significa “el observador” hace auténtica gala de su nombre. Dispone de cinco señales que se pueden decodificar por satélite mediante las parabólicas (a 2007 no cuestan más de 300 dólares); la principal, 24 horas de noticias en árabe, el secundario, idem, pero en inglés y con un enfoque más occidental. Otros dos canales de deportes que televisan, entre otros tantos eventos, la liga española y la liga argentina (ambas con partidos completos, noventa minutos de tiqui-taca, en directo, sin importar las diferencias horarias). Y la señal más interesante es, sin duda, “Al Jazeera documentary”. Se ve que esta gente que viste de blanco por el desierto sabe invertir bien el dinero que obtienen por la explotación de sus yacimientos. Envían cámaras y periodistas a Bolivia, el Tibet o Alaska para que el mundo árabe se entere, de una manera realista, sin ficcionalizar (¿tan difícil es hacerlo?), y cercana, de cómo otros viven y sobreviven en otras longitudes y latitudes. Además de informes de ciencia, medio ambiente, Historia. Siempre bien documentado y con un estricto rigor informativo. Lástima que este último canal se emite en árabe y con subtítulos también en árabe. Si no, ya me hubiese comprado la parabólica en el suk de Fez. Es de lo mejor que la televisión mundial ofrece al día de la fecha.


Alá. La respuesta a todo que lo no se puede explicar con la neuronas humanas. Dios del Islam o invento de un presunto profeta al cual se conoce popularmente como Mahoma, Mohamed o Muhamad. Dios que ha derrotado a su paso a toda clase de riquísimas divinidades y santerías de la África negra mediante el garrotazo, el gatillo o el zarpazo para imponer una disciplina cimentada con el machismo, la castidad... Pero, también, todo hay que decirlo, una dosis de solidaridad que los occidentales deberían tomar como ejemplo. De la Jihad y el paraíso post-mortem, mejor que hablen aquellos que lo hayan comprobado. En 4200 kilómetros de territorio musulmán recorrido, yo no he visto absolutamente nada vinculado con el fundamentalismo islámico más que una publicación con Bin Laden en portada.

Argent. Dinero. "L'argent, l'argent". Estiran la mano y piden. Señoras con bebés en brazos, niños, adolescentes... El francés puede ser muy limitado en algunos pueblos de África. Imaginar, entonces, a un linyera o vagabundo que pide ayuda diciendo "dinero, dinero...". Algunos osan a reclamar: "Donnez moi l'argent (deme usted dinero)". Como decía, para la mayoría de africanos somos ricos y como nuestra billetera es obesa, ¿por qué no vamos a darles el dinero a ellos, que son pobres, sin que ellos tengan que hacer nada para conseguirlo, tan sólo pedir? ¿Qué piensa el obrero que se rompe el lomo durante catorce horas al día por conseguir l'argent? Cuidado. Hecha la ley, hecha la trampa. Que sea difícil conseguir trabajo en África no implica tirar la toalla a la primeras de cambio y tomar el atajo: pedir limosna en la calle.

Atai. Té. Desplazarse hasta el desierto del Sáhara vale la pena exclusivamente para observar como elaboran, siete u ocho veces al día, el atai. La gran diferencia, además del sabor, naturalmente, es que allí se toma el té con espuma fina, cosa que no es fácil de conseguir. Existe una técnica de volcar el té de un pequeño vaso a otro, dejando el primero 30 centímetros (estirando el brazo) por encima del otro e ir embocando el contenido de un vaso a otro, unas veinte veces. Hasta que, por fin, las copitas obtienen una espuma después de unos diez minutos de té para aquí, té para allá. Las espuma queda entonces en cada una de las copitas a la espera del atai. El té, por su parte, es calentado al carbón (todo se calienta al carbón en África) y el azúcar se introduce en pequeñas barras sólidas en el interior de la jarra. El otro arte de esta producción artesanal consiste en lograr que el sabor y el aroma de las hierbas acaben bien diluidas en el agua de la jarra metálica. Bastante más que lo que acostumbramos. De modo que después de hervirlas unos diez minutos, sirven el té a una copita para probarlo. Luego lo vuelven a volcar en el jarrón metálico, esté ya bien mezclado o no. Es igual. Y otros diez minutos de ebullición. Al cabo de medio hora se sirve el té a los invitados.


Bus climatisé. Bus climatizado. "Justo esta semana no funciona el aire acondicionado". La misma justificación utilizará el choffer ante una nueva queja siete días después.

Cadeau. Regalo. Por sistema, los niños de Malí y Burkina Faso piden obsequios a los turistas occidentales. Según el imaginario africano, producto de las mentiras que los mismos visitantes les cuentan sumado al mundo artificial que la televisión les enseña, en Europa el dinero se siembra como las olivas. Por lo tanto, todos deberíamos tener algo que no sobre y regalárselos. Si no disponemos de ningún objeto para regalar, podemos ser mal vistos. La culpa de todo esto lo tuvieron los primer imbéciles que cometieron el infortunio de hacer regalos a cada paso. Ahora, todos los visitantes debemos pagar el peaje.

Chogo. "Diego" pronunciado por un joven de Malí y Burkina Faso. Por sistema, "Chogo Maradona" a continuación y las preguntas de rigor: "¿Eres familiar de Chogo Maradona?" o "¿Eres futbolista (vous joues balon)? (como los únicos argentinos que conocen son futbolistas profesionales). Desde luego, además: "¿Estás casado? Una vez respondido: ¿Por qué no está casado?"

Dogon. Pueblo de origen sudanés que emigró hacia la falla de Bandiagara, al sur de Malí, hace cinco siglos despojando así de estas tierras a los pigmeos. En las guías de viaje se vende el tour por el País Dogón como el pastel más apetecible de la África negra. El fundamento es que se trata de unas tribus animistas con unas costumbres exóticas desde la perspectiva occidental. Desgraciadamente, pocos son ya los rituales dogones que han sobrevivido a la oleada del Islam, los teléfonos móviles y las botellas de Gin importadas. Rescato el saludo de dos dogones que se cruzan entre un pueblo y otro. El siguiente diálogo ping-pong tiene una duración total de 7,3 segundos.

-Sare (hola. Cómo está?)
-Tara (bien, gracias ¿y usted?)
-Uru (bien, gracias. ¿Ha dormido bien está última noche?)
-Casara (sí, he dormido bien, a pesar del calor. ¿Qué tal sus galllinas?)
-Ende (sí, mucho calor. Mis gallinas están bien. ¿Qué tal su huerta?)
-Teli (complicado, la tierra está muy seca. ¿Su familia?)
-Combolé (mis hijos están bien, ¿Y su mujer, ya se curó de aquella enfermedad?)
-Mandiagara (ya se curó, In sha'Ala, ¿su trabajo cómo va?)
-Duru-duru (muy bien, In sha'Ala, ¿y el suyo?)
-Aiaré (bien, bien. Hasta la próxima).
-Mairé (hasta la próxima).