28 de marzo de 2008

Observando a Luis D'Elía

Luis D'Elia, el miércoles 26 de mayo en Plaza de Mayo. DIEGO GUELER

Y un día tuve que ir a ver a este piquetero boxeador en persona. El martes sacó a las trompadas de Plaza de Mayo a todo aquel que pensaba diferente al decálogo kirchnerista -parece que sí aprendió rapidito de Chávez y Fidel Castro, como alguna vez dijo-. Me moría de ganás, sin bandera política, de ver al líder piquetero K en acción. El miércoles no aguanté: volvía a oír las cacerolas en la TV que se alineaban con la protesta "del campo", me tomé el subte línea D y me fui derechito a Plaza de la República. Mientras viajaba bajo tierra, observando no más que paredes grises oscuras, una tras otra, volvían a sucederse incidentes. Segundo round: D'Elía volvió a limpiar la plaza. Sobre las 22.30 se personó en el parque bastión del romanticismo argentino.

-Juancito, éste es Luis D'Elía, el capo de los piqueteros, le explicó un padre a su hijo.
-¿Cómo andas Juancito? -D'Elía se agachó y saludó al nene-. "Ves, esta es la gente que aguanta, que quiere un futuro mejor para vos y tu generación", explicó el titular de una departamento de administración de tierras inventado a su medida y cuyo nombre real no recuerdo. El nene casi se hace pis encima. Estaba con el magnánimo Luis D'Elía, con una camisa blanca entreabierta, siempre verborrágico.

Como el padre y el niño, decenas de personas se acercaron a mostrarle su apoyo y, quizás, futura sumisión. Se sabe, todos quieren ligar algún currito de la red de influencias de este hombre, si es que se sigue acercando al poder. Chupamedias.


Contracacerolazo a favor del Gobierno. DIEGO GUELER

Lo miré con tanta atención, de un ángulo y de otro, que D'Elía me miró con mala cara. ¿Se habrá dado cuenta que no estaba con la causa y que estaba ahí de puro curioso? Tiene alma patotera, de barrabrava. La sensación era que todos los que no se arrodillaban ante él eran potenciales traidores o enemigos (otra lección muy bien aprendida en el Caribe). No exagero.

Estuvo una hora en plaza de mayo. Saludó y habló. Y se fue. Poco más. La faena estaba hecha. La plaza limpia, un nuevo triunfo de la Juventud Peronista y la CTA más oficilista. A las 23, las agrupaciones se fueron "espontáneamente" en micros que los esperaban en la calle Piedras y Paseo Colón. ¿Quién pagó los viáticos? ¿Será más cara la tarifa nocturna?

No odio a D'Elia de la misma forma que él odia "a los blancos, a las clases altas de Barrio Norte y la oligarquía argentina que tanto daño hizo al país matando a mucha gente" (no kircheristas = milicos). Ni siquiera me genera repugnancia (y eso que después de tantos bifes en Plaza de Mayo, debía a oler de lo peor). En su momento le tiró claveles al presidente de... Irán o a quien conveniese para magnetizar a los micrófonos. No, no lo odio.

Simplemente, me da lástima. Pobre hombre. Pobre.

24 de marzo de 2008

32 años después: demonios de otro color

Revista Satiricón, marzo de 1976


A 2008, ¿alguna publicación de consumo masivo -las de humor inclusive- tendría la osadía de titular de esta manera en su tapa? Sabiendo o no que la revista iba a desaparecer una vez usurpado el poder por los militares, hay que sacarse el sombrero frente a semejante manifestación de valentía y realidad por parte de Carlos Ulanovsky y compañía.

18 de marzo de 2008

Sobre la violencia en el fútbol argentino

LA BOMBONERA, SET 2005 (DIEGO GUELER)


Cada equis meses, algún hincha de algún club de Primera División del fútbol argentino muere antes, durante o después de un partido, en el interior, en las inmediaciones de algún estadio o a quinientos kilómetros de la cancha. De esto ya sabemos desde hace bastantes años. Se encienden las trompetas de las críticas, la vociferaciones al por mayor y a mitad de precio. La culpa o responsabilidad, es siempre, de los otros: de la AFA por no poder ofrecer garantías de seguridad, de la Policía o Ministerio del Interior de turno, o de algun organismo creado para la ocasión que tampoco da la altura. Y si no suspenden los partidos que todavía no se habían jugado, van más protagonistas del fútbol a la horca. No es tan fácil detener el monstruo del fútbol como se exige: además de los dueños de la pelota -los patrones de la TV, los sponsors y algunos presidentes de clubes-, decenas de familias, las de los cocacoleros de la popu o las de los empleados que cortan la entrada de la platea, subsisten por puestos de trabajo creados en alguna institución del mapa fútbol.

TODOS son unos incompetentes. TODOS son corresponsables. Ese TODOS, de uso fácil, se esfuma en la niebla y pocas veces ruedan cabezas, si es que la horca es el método más efectivo para acabar de una buena vez con los episodios de violencia en el fútbol.

Existen muchos ejemplos que evidencian un mal manejo de la situación. Si unos incidentes los provocan los hinchas de un club de la A en un partido contra un equipo de la B Nacional, pero la sanción tras una muerte (del conjunto de la B Nacional) recae en la categoría inferior -como ocurrió tras el Nueva Chicago-Tigre en el repechaje-, uno tiene el derecho de sospechar con fundamentos sólidos sobre el coeficiente intelectual de quienes toman las decisiones en estos asuntos. Ahora los hinchas del Ascenso no pueden ir a ver a sus equipos en condición de visitante.

En Inglaterra, la mano dura, teledirigida desde en forma vertical desde el mismo gobierno, erradicó a los violentos del fútbol. Los hooligans went home. Pero en nuestro país, la mano dura se presta a equívocos -los bigotes y el falcón verde- y, como ya tenemos sobradas experiencias, no lleva a ninguna parte... deseada. Las recetas del Norte, en este caso, no nos sirven, porque, además, la violencia es estructural y natural de la identidad argentina actual. ¿Alguien lo duda? No todos reaccionamos a la piñas, claro que no, pero si un considerable porcentaje de la población. En la isla del Atlántico Norte, en cambio, aún leemos historias de sangre en las páginas del Sun, pero los homicidos descontrolados que cada día nos obsequian junto a la medialunas las páginas de Policiales de la prensa argentina ganan por goleada: 6 a 1.

La semana pasada, un obrero asistió a una mediación en la que la empresa contratante le iba a anunciar que iba a un juicio por una falta que el trabajador había cometido. Éste, al enterarse de su inminente infortunio, sacó un cuchillo de cocina que tenía escondido en una bolsa y mató de dos puñaladas a una abogada y a su asesor. No jugaban River ni Boca ni Sacachispas.

Conjetura: ¿si al hincha de Vélez lo mató un borracho del bajo Flores que ni idea tenía del partido que iba a disputarse entre ese equipo y San Lorenzo? ¿Por qué se trata la violencia en el fútbol en una sala de terapia intensiva diferente al de la violencia de la sociedad, la cotidiana? ¿Acaso los barrabravas se transforman el fin de semana y el resto de los días se portan como unas señoritas? Cuesta creerlo. Claro, se suele decir que, en los partidos de fútbol, los hinchas descargan las porquerías acumuladas en su basurero durante la semana. Con más razón aún.

La raíz de este cáncer, hay una coincidencia unánime, es la educación, o la falta de ella. No se trata de distinguir entre bien educados o mal educados (los malos modales son también propios de los millonarios), sino de la constancia elemental, infantil, de que pegarle al otro causa un daño físico y moral que ningún ser humano querría padecer. Es una premisa muy básica vista desde una lectura de un blog -todo un lujo-, pero ciertos sujetos no pueden con ella. También es sencillo comprender que porque el otro simpatiza por otros colores, tiene el mismo derecho a vivir y existir como uno mismo. Punto. No hablamos de que todo individuo deba saber si Napoleón Bonaparte fue un conquistador del imperio francés en el inicio del siglo XIX o un atleta semifondista olímpico.

La lección en limpio: no pegar, el simpatizante rival tiene derecho a existir (y Napoleón fue un conquistador francés).

Un saludo cordial y hasta el próximo muerto.

12 de marzo de 2008

Jorge Guinzburg y una columna para el recuerdo

www.pagina12.com.ar

DESDE EL DIVAN

La máquina de hacer estúpidos


Jorge Guinzburg

A los 20 minutos de sesión, cuando el cuero del diván comenzó a mojar mi espalda, decidí que era momento de contar mi problema. Me preocupaba haber perdido meses de terapia con una idea equivocada: desde el primer día sostuve que había llegado al consultorio sólo porque la realidad me quería volver loco. Hoy, sin embargo, una nueva teoría me angustia mucho más: lo que quería la realidad no era volverme loco sino estúpido. Y no solo a mí, a la sociedad en general. Hay un complot mundial, encabezado por los grandes líderes de opinión, secundados por artistas, deportistas, personajes del jet set y comunicadores sociales, cómplices de ellos, que quieren borrar todo rastro de lucidez de la faz de la Tierra. Ahora entendía cuál era la estrategia para lograr su maquiavélico plan. Hablar. Hablar más que escuchar. No cabe duda de que si Dios nos dio una boca y dos oídos fue para que oigamos el doble de lo que decimos, no al revés. Pero la mefistofélica idea de la logia secreta es aturdir las mentes sanas con una catarata de frases tontas hasta que las aceptemos como normales, incluso como inteligentes. En ese momento habrán triunfado y el raciocinio será sólo un recuerdo de una cualidad perdida en la evolución de la especie.

Esta semana, el presidente del país más poderoso del mundo, George W. Bush (uno de los hombres clave del operativo) trató de acelerar el proceso con varias frases que pueden aniquilar las neuronas de los desprevenidos. Por ejemplo "queremos que haya hombres viviendo en la Luna". Sé que lo hizo para que yo, en lugar de analizar que lo dijo en medio de su campaña, al escucharlo piense "qué lindo que el hombre pueda vivir en la Luna", y caiga en la trampa. Por si no lo hacía, Bush me tiró otra granada: propuso un presupuesto de 1500 millones de dólares a favor de los "casamientos saludables", es decir, de blanco y entre heterosexuales. Si no hubiera entonces pensado cuánto podría acelerar la búsqueda de una vacuna contra el sida ese dinero, mi cerebro habría sucumbido.

Desde España, el imán Mohamed Kamal Mostafa explicó en un libro que a las esposas rebeldes hay que pegarles "con una vara no muy gruesa, para no dejar marcas, y que los golpes no deben ser fuertes porque el objetivo es causar sufrimiento psicológico y no humillar". ¿Cómo se causa sufrimiento psicológico sin humillar? ¿Se habrán sentido humillados los comandos argentinos torturados desde 1965 hasta 1994 como parte de su adiestramiento militar? Y volviendo al plan aniquilador de neuronas; cuando Alfonsín, presidente desde 1983 a 1989 dice "yo no sabía nada", ¿será parte de la logia? ¿Estará esperando que yo no piense que cuando un presidente no se entera de algo así, su idoneidad en el cargo está cuestionada? Miguel Angel Toma, miembro de la Comisión de Defensa de Diputados entre 1985 y 1997, ¿es parte del proyecto cuando dice "es una denuncia que debe ser investigada"? ¿Querrá que yo no me pregunte cómo no lo investigó él, durante 12 años, para que pierda mi capacidad de cuestionar?

"Y hay más, tantos que no puedo mencionarlos en sólo 50 minutos", dije saltando del diván. "¿Todos dicen cosas tontas para destruir mi cerebro?"

"La verdad, no sé qué decir", contestó mi terapeuta. Eso me alegró tanto que pagué la sesión feliz al comprobar que si prefiere pensar a hablar, él no es parte del complot.

Suplemento Zona de Clarín, domingo 18 de enero de 2004.

29 de febrero de 2008

"Crítica de la Argentina", el nuevo diario de Jorge Lanata

Jorge Lanata (Perfil.com)

Dice Jorge Lanata en el documental "Crítica de la Argentina: el último diario de papel", que él ya parió una redacción con periodistas (Página 12) y que por eso tiene bastante más que perder que ganar. Habida cuenta de los cigarrillos consumidos, el periodista más influyente y creíble de la Argentina (no es que lo diga yo, sino, diferentes sondeos de la última década infame) es a prueba de balas. No sólo por el aguante de su lomo. El acto de denunciar a un innumerable número de funcionarios y poderosos corruptos y miserables, y no morir después de la publicación en una nación densamente poblada por mafias, matones y patoteros, ya es toda una proeza. Y, ahora, lanzarse, en plena era digital, la del mendigaje de las buenas lecturas y la dictadura de la TV, con un diario en papel (la editora se autodenomina "Papel 2.0") también representa un acto de heroísmo. No sólo eso. Un as de la crónica periodística en la Argentina, Martín Caparrós (subeditor del diario, por cierto), recuerda en el mentado documental: "hacer un diario es la esencia misma del periodismo".

Como todos sabemos, los foros y los blog son un terreno abonado para las informaciones interesadas, parciales y, casi siempre, sin ningún tipo de rigor. Hasta se dijo que el Gobierno "bancaba" a Lanata para arruinar al Grupo Perfil. ¡Patrañas! Apuesto a que Crítica se meterá con algunos de los temas más sensibles del Kirchnerismo en su primera semana de vida. Por más que La Nación y Perfil conformen lo que Cristina califica como "oposición" (Lanata, en la rueda de prensa presentación del diario fue preciso: "¿Lo de la bolsa de Miceli es hacer oposición? No. Eso es periodismo"), Crítica, pongo mis fichas, va a ir más allá. Caiga quien caiga. De lo contrario, Jorge y sus atados se habrían quedado en casa. Qué no quepan dudas: habrá periodismo de investigación, pero en serio, de rigor, ortodoxo, clásico, y bastante menos contaminado respecto a lo que otros medios llaman "periodismo independiente".

El Número 0 (eblog.com.ar)


Firmas atractivas no van a faltar: Jorge Lanata, Martín Caparrós, Susana Viau, Liliana Peker, Miguel Bonasso (escribirá la biblia de su amigo Fidel Castro, ¿no?) y Gustavo Veiga, entre otras. La mesa está servida, señores.

¿Qué tipo de lectores atraerá? El primer séquito de Página 12 (más todos los que no tragan su reformulada líneas editorial desde que Néstor asumió el poder en 2003), los seguidores históricos de Jorge Lanata (vaya donde vaya, recite donde recite, que no son pocos) y una porción de los habituales del diario Perfil y la revista Noticias, los más perjudicados con este lanzamiento. No es casualidad: la mayor parte de los profesionales de la información contratados procede de estas dos empresas periodísticas. También lo comprarán algunos clientes disconformes con La Nación y Clarín (los menos), jóvenes curiosos que no se chupan el dedo y el 90% de los estudiantes de Periodismo.

Vale la pena invertir $ 2,50 ("ARS", según las aerolíneas y webs de turismo; vaya estupidez) y probar algo distinto. A modo de eslogan: si el periodismo pretende descodificar lo que comúnmente llamamos "realidad", Crítica de la Argentina se va a aproximar más que cualquier otro medio argentino a ese concepto vacío y al mismo tiempo desbordante que nuestros sentidos y nuestra razón toman de este complejo mundo. Aunque sea en el orto del mundo.

6 de febrero de 2008

Zapateando por el Obelisco


Encontré unos afiches propagandísticos de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) en la Av. Carlos Pellegrini y Av. Corrientes, frente al Obelisco. Esto es, a unos 11 mil kilómetros de Madrid, donde se centra esta campaña presidencial española, pero globalizada. Los fotografié -llevaba una digital 'pocket'-, se la envié al diario El País y las publicaron en la tapa de su web (después del 7-f no aparece, amigos, porque la web se actualiza) y en otras dos páginas enlazadas. Página 1. Página 2

2 de febrero de 2008

La mezquita del desierto


FOTOS: DIEGO GUELER

El centro islámico de Palermo, el más grande de esa fe en América Latina, tiene una llamativa baja concurrencia. Los vecinos, que hace diez años se indignaron con su construcción, ahora aseguran que casi nunca ven gente por ese recinto.

Es martes, 12 horas, cuando Augusto da la bienvenida a unos treinta visitantes al “Centro Cultural Islámico Custodio de Las Dos Mezquitas Rey Fahd”, la edificación más opulenta de los creyentes de Alá en toda América Latina, convertida ya en un ícono del paisaje porteño. El horario es más que incómodo, salvo para turistas y gente mayor. Eso poco le importa a la Embajada de Arabia Saudita, la que administra este predio de tres hectáreas situado en el corazón de Palermo, entre las vías de la Estación 3 de febrero del tren Mitre y las avenidas Cerviño, Bullrich y Libertador. Tampoco le interesa mostrarlo, ni decir mucho sobre él. Los motivos no están muy claros.

Siete años y medio después de su polémica apertura (ver "Los polémicos..."), los vecinos y trabajadores de la zona coinciden de forma unánime que casi no ven circular gente por el centro durante el año, sea martes o domingo, de mañana o de tarde. Están sorprendidísimos dadas las dimensiones del recinto y porque tras años de protestas con bombos y platillos por la cesión de los terrenos, la sensación de vacío que perciben sobre este opulento centro cultural los vuelve a indignar.




Las cifras que barajan miembros del centro dan una idea más clara de la situación. 250 fieles, hombres y mujeres por separado, que acuden a mezquita (pese a que su capacidad es de 1.500) y otras celebraciones religiosas, más 100 los alumnos inscriptos en el jardín y primario (laico), y otras 50 personas que participarían en el resto de actividades sociales. En resultado: cuatrocientos. La cifra es irrisoria cuando en la Argentina, de acuerdo a la Fundación Islámica de Leicester (Inglaterra), hay casi 1 millón de musulmanes, la mitad de ellos en Capital y Gran Buenos Aires.


La referencia del Centro Islámico de la calle San Juan, el más concurrido, pone en evidencia al centro Rey Fahd. Esta comunidad, con 75 años de historia, está compuesta por 10 mil musulmanes de procedencia sirio-libanés. Y eso que sus instalaciones son bastante más humildes y pequeñas que el centro cultural de Palermo, de origen saudí, pero abierto a todo el público (a partir de su segundo año en actividad).




La visita comienza pues. El recorrido, avisa el guía, no alcanza todo el predio, “por el calor”, sino por una quinta parte del recinto. Se contabilizan, durante el trayecto, el guía, un policía, dos agentes de seguridad privados y una empleada. Y es mediodía de un día hábil… El protocolo, por su parte, es rígido. Sólo durante en los primeros cinco minutos se habla del centro cultural. “El proyecto comenzó en los años ‘70 y se construyó a finales de los ’80”, dice con total certeza Augusto. Y añade que “el terreno se lo cedió el Estado… Porque como ustedes saben, los gobiernos, en casi todos los países, le ceden terrenos a las colectividades islámicas…”.


El relato no es del todo preciso. Por un lado, la mezquita de Palermo se ultimó en setiembre de 2000. Y en segundo, vale puntualizar que no todos los estados ceden los terrenos más cotizados de su país (valían U$ 20 millones en 1995) a una comunidad religiosa a golpe de decreto, como los hiciera el ex presidente Carlos Menem.



A todo esto, el presidente de la Asociación de Vecinos de Plaza Italia, Enrique Raimondi, asegura que “ninguna asociación de la zona tuvo nunca contacto con este centro. No nos invitaron”. La sorpresa se manifiesta, a su vez, cuando cuenta que va de compras todas las semanas al supermercado Jumbo, justo enfrente de la entrada del Colegio Rey Fahd. “Jamás vi entrar ni salir un chico del colegio”, exagera. Pero no tanto. Luis Petcoff, de la Asociación Lago Pacífico, cuenta más o menos lo mismo. “¿La mezquita? Los vecinos siempre comentan el poco movimiento que se ve”.

Resulta también curioso que en la web del centro Rey Fahd se informe de tan sólo dos encuentros internaciones celebrados en el recinto en los últimos tres años. Actividades, según indica el portal, imparten de a montones. Ahora, poder inscribirse en estos cursos, así como contactar al personal de la entidad, no es como el de cualquier centro cultural. La operadora transfiere sistemáticamente con los agentes de seguridad de la puerta. Para penetrar en las líneas internas, hay que probar suerte durante días. Otro interrogante.



No sólo eso, cuando una visita especial que iba a incluir una entrevista al director del centro que la revista Newsweek Argentina, presuntamente, estaba a punto de concretar -tras semanas de llamados y fax mediante-, el único responsable de prensa desapareció. Catapum. "Está enfermo" o "se fue de vacaciones" dijeron, según quién levantara el teléfono.

El paseo, mientras, continúa por los pasillos interiores. Más de un turista queda perplejo. Si bien el Islam es una confesión iconoclasta, en las paredes nomás cuelgan fotografías encuadradas de las dos mezquitas sagradas, las de La Meca y Medina (localizadas en Arabia Saudita y que dan nombre al centro cultural). Las postales que ilustran los versículos coránicos que recitan los millones de fieles hacinados durante Ramadán configuran un gran contraste con el silencio del centro Rey Fahd.



La visita llega a la biblioteca (un 90% de los títulos son en árabe) que hasta hace no mucho cerraba al público a las 16. Una rareza más. Cantidad de personas que se encuentran allí: tres. Saida, de origen argelino y secretaria administrativa de la entidad, y sus dos hijos. Ella contesta preguntas con una inédita gentileza y naturalidad. Cuenta que, entre jardín y primario, los alumnos matriculados para 2008 serán cien. Si la escuela representa una tercera parte de la área del complejo, a cada alumno le corresponden, por tanto, nada menos que 100 m2. Un departamento tipo de tres ambientes.

En el Centro Islámico Argentino, en cambio, los alumnos no gozan de semejante privilegio. El colegio, apunta su Secretario General, Omar Abboud, cuenta con 330 alumnos. ¿Cuál la explicación de este miembro comunitario a la escasa concurrencia de la mole islámica de Palermo? “Tiene pocos años de vida, está creciendo. Además, la vida del creyente musulmán no siempre es comunitaria. Igual, no está claro”, razona Omar, que conversa a gusto y, lo que es novedad, en el mismo día que se contacta a la entidad.


Augusto pone fin al recorrido tras una última charla sobre teología. Son las 13.30, aunque algunos visitantes desertaron en plena visita. El guía entrega un folleto sobre el Islam y lanza una invitación colectiva: “el Centro Cultural Rey Fahd los espera pronto. Nuevos miembros son bienvenidos en la comunidad”. En eso sí, hay que reconocerlo, Augusto tiene razón.


LOS POLÉMICOS ORÍGENES DEL CENTRO ISLÁMICO


20 de diciembre de 1995
. El Congreso de la Nación, de mayoría oficialista, sanciona una ley que facultada al Presidente Carlos Menem a transferir, a título gratuito, los terrenos de los ferrocarriles estatales de Palermo a la Embajada del Reino de Arabia Saudí para la futura construcción de un centro cultural islámico.


21 al 23 de diciembre de 1995. La cesión despertó duras críticas de asociaciones vecinales (pedían infreaestructuras de uso público), de la comunidad judía y la Iglesia evangelista (por un trato de privilegio con el Islam), de agentes inmobiliarios (consideraron un despropósito el obsequio de terrenos valuados en U$ 20 millones) y, finalmente, de urbanistas (opinaban que la mezquita podía afectar el paisaje de la ciudad).

7 de diciembre de 1998. Se coloca la piedra fundamental de la obra, financiada por el mismo Rey Fahd saudí. El presupuesto declarado fue de U$ 22 millones, aunque constructores los estimaron en 40 millones de dólares.

Enero-junio 1999. Menem anhela inaugurar el predio antes del epílogo de la legislatura (diciembre de 1999) y acelera obra. Los 350 peones contratados trabajaron 12 horas al día, toda la semana.

Octubre 1999. El secretismo sobre los avances de la obra es total. La suspensión de 180 obreros por un presunto atraso de pagos de la Embajada saudí interrumpen los trabajos.

25 de setiembre de 2000. Con nueve meses de retraso, se inaugura el centro con estrictas medidas de seguridad: 50 policías y francotiradores en las torres de la zona. Acuden a la cita el nuevo Presidente, Fernando de la Rúa, Carlos Menem (sin cargo público), el secretario de Cultura porteño, Jorge Telerman, y el Príncipe saudí, Adbullah Bin Abdulaziz (actual Rey).

Julio 2001. Los colegios, los auditorios y el centro de exposiciones no tienen fecha prevista de apertura. El centro había asegurado que el espacio tendría “acceso libre”, pero sólo los practicantes del Islam pudieron ingresar durante el primer año.

VERSION BREVE EN NEWSWEEK ARGENTINA (30/01/2008)

14 de enero de 2008

Noticias argentinas

Cuatro noticias recientes que, maldita sea, nos describen a los argentinos.... Como una madre habla de sus hijos.

"Chocan y, en lugar de ayudarlos, los asaltan"
(La Nación, 2 de enero)


"Clientes bomba" (Clarín, 13 de enero)

"Papá Noel limpiavidrios", por
Mex Urtizberea

"Descubren despilfarros y ñoquis de lujo en la ciudad"
(La Nación, 13 de enero)

"Cómo prevenir los robos"
(Clarín, 13 de enero)


"Denuncian que el Indec está completamente desmantelado"
(La Nación, 14 de enero)


3 de enero de 2008

The man of the year



La revista Time eligió al presidente ruso, Vladimir Putin. Este blog, en cambio, puso sus fichas por Willy
Cherashny, quien fuera candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en las elecciones del 3 de junio (no es broma, señores, este sujeto se presentó realmente).

30 de diciembre de 2007

Retiro hiper estresante, infeliz Navidad para muchos

DIEGO GUELER

Tres horas de demora en la salida de los micros de la estación de Retiro en fechas navideñas. Ok. Era previsible para estas fechas y, además, desafortunadamente, uno ya está inmunizado a este tipo de contratiempos en esta clase de países. Después que no digan que... Lo que sí, en cambio, me generó un profundo desconcierto es que buses cuyo horario de partida era de tres horas más tarde que el mío, hayan partido 30 minutos antes... ¿Cómo puede ser? ¿Tal unidad sólo puede hacer equis recorrido y no otro? ¿Una empresa que dispone de quinientos coches en las rutas no puede modificar los recorridos y los chóferes? Y ¿por qué carajo el de las 00.30 sale antes que el de las 21.30? ¿Somos todos b.... o qué? Al fin y al cabo, según pude ver, todo estaba manuscrito y subrayado con marcador amarillo fluorescente en una planilla. Viva la inoperancia y la desinteligencia. Viva.


DIEGO GUELER

De lo poco que he podido rescatar en 180 minutos de insultos es que, durante ese lapso, una inesperada parte de los pasajeros decidió volcarse a la lectura para matar el tiempo. Bravísimo. Para titular en periódicos (es más noticia que unas cuantas cosas que leemos por ahí). Esto quiere decir que invirtieron mejor este aparente "tiempo perdido" de sus vidas respecto a haberse quedado en casa, panza arriba, mirando la televisión. Salvo esta pareja de energúmenos, quienes prefirieron seguir la novena, décima o undécima repetición de xxxx ANDO por un sueño (ya no se sabe cuál gerundio es) en una TV tragamonedas. Ya pedía demasiado.

16 de diciembre de 2007

Jesús, ¿no me vende a Kaká?


REUTERS

Hace pocos días, el periodista Ezequiel Fernández Moores me murmuró por teléfono desde el despacho de la agencia ANSA: "Sin Riquelmen, Boca es un equipito...". Lo fue, en efecto, en el segundo tiempo -en el primero, todo hay que decirlo, había rendido mucho más de lo que se podía esperar- y el Milan lo arrolló a la velocidad de un tren bala japonés. Curioso que el club más pobre de los dos y que más anhelaba el trofeo embolsó menos dinero que la escuadra teledirigida por el magnate Silvio Berlusconi, al cual los ingresos que le aporta la Champions League son muy superiores a los del Mundial de Clubes. Por eso uno tiene sólidos fundamentos para dudar de la relevancia que significa este torneo en el lejano Oriente para las grandes sociedades futbolísticas de Europa. En 2000, los galácticos del Real Madrid no se dieron cuenta de lo que se habían perdido en Japón (cayó con Boca) hasta que leyeron la prensa y los hinchas merengues los increparon en el aeropuerto de Barajas.

El eurocentrismo futbolero y el calendario (hoy hubo jornada de Liga en Italia) cooperan para que el Milan celebre, sí, pero lejos de los tantísimos petardos y cánticos de jolgorio que Boca hubiese lanzado al cielo frente al Obelisco. Cultura rioplatense efusiva, frívola, sensible e irracional. Cultura milanesa mercantilizada, mesurada, fría y seria.


Siete de los 11 futbolistas del Milan que acabaron en el campo de juego superan los 30 años. La media de edad de Boca Juniors no llega a los 25. Kaladze, después de tirarle un puntapié (lo expulsaron) a Gracián, consoló a su rival con un mimo en la nuca, como si fuera su pupilo. En lo técnico tampoco hubo equivalencias. Cuartro a dos, nada que objetar. Boca puso huevo y eso cuenta muchísimo para la incomprensible, caprichosa y amnésica hinchada argentina. Tuvo un digno papel. El "gen competitivo argentino", según escribió Alfredo Relaño, en un artículo del diario As, se muestra ante cada desafío de un combinado celeste y blanco. Pero eso no importa. Mañana, la continuidad o el despido del entrenador Russo monopolizará titulares. A la guillotina. Y que pase el que sigue. Perro, perro, este fútbol. Perro y monstruo.


NUEVO LOOK RONALDO, QUE LO VIO DESDE AFUERA (AFP)


Mariano Closs y Fernando Niembro volvieron a demostrar durante la televisación de FOX Sports su incompetencia fonética (entre otras tantas). "Ahí la tiene Palacioss... Buen partido de Palacioss...". La madre de Rodrigo Palacio, en su hogar, habrá revuelto el cajón de su hijo y volvió a verificar el apellido de él en el documento. Casi se lo cree. A propósito del vicio de la ese: ¿Si Horacio Pagani, en sus columnas de Clarín, o Daniel Arcucci, en La Nación, escriben "Palacios" en lugar de "Palacio"? ¿Cualés consecuencias hubieran soportado? Les hubieran tirado de las orejas en la redacción, en cartas de lectores, llamados y en el bar de la esquina.

Qué pena que Lionel Messi no haya levantado el Balón de Oro... Pero qué bien juega Kaká (si hasta Dios le ha obsequiado más talento a Brasil que a la Argentina, ¡no es justo!). Porque Kaká "pertenece a Jesus", a juzgar por su camiseta (más bien, a los Atletas evangélicos de Cristo).

Ledesma: "Gooool, hijos de puta. Goool...", gritó el mediocampista xeneize en dirección a los futbolistas rivales (y al propio banco de Boca, por su injustificada suplencia) poco después que Boca descontase el marcador 4-2. Al cabo de unos minutos, Ledesma arrojó un planchazao gratuito y así recibió la roja directa. Y volvió a escupir puteadas. Es que si los argentinos hemos tenido en los logros deportivos uno de los pocos argumentos para jactarnos de una presunta superioridad respecto de los otros países deportivos -Marcos Aguinis nos recuerda el rol periférico de la Argentina no deportiva en el contexto internacional-, en esta ocasión no hubo ni premio consuelo. El insulto de Ledesma es un declaración de impotencia de la pequeñez argentina con relación a quienes tienen el chiringuito bastante mejor montado que el nuestro, y desde mucho antes.

Tres interrogantes me generó la final del Mundial de Clubes:

Si las listas para el torneo permitían incluir nada menos que 30 jugadores (¡treinta! y sólo juegan once). ¿Cómo pudo ocurrir que a ningún dirigente del Club Atlético Boca Juniors, ninguno, ¡ninguno!, se le hubiese ocurrido la picaresca de inscribir, aunque sea por si las dudas, a Juan Román Riquelme?

¿El Gobierno Kirchner habrá festejado la primera derrota de peso del ex mandamás de Boca y flamante Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri?

Señor Jesús, ¿no me presta a Kaká para un picadito del barrio?

15 de diciembre de 2007

Opentopia, o un mundo Gran Hermano



A partir de un artículo que publicó el periódico El País de España el último domingo 9 de diciembre, ahora venimos a enterarnos que decenas de cámaras instaladas en espacios públicos y privados de lo que queda del planeta emiten las 24 horas, en tiempo real, por Internet.

Aquí no se han sopesado los derechos de imagen y privacidad de las personas que son filmadas, ni los protocolos de cámaras de seguridad, en las que todos hemos depositado una confianza por su uso interno, precisamente, "de seguridad". Igual, a quién más le da todo esto. Entren y miren. Quizás encuentren amigos, conocidos o familiares por ahí. La mayor parte de las cámaras pertenecen a departamentos de tráfico, municipios y universidades. Y cabe tener en cuenta, claro, las diferencias horarias y estacionales.

Se pueden apreciar nevadas en Suecia, borracheras en bares holandeses o estadounidenses. En Argentina, hay tres ojitos que filman en oficinas. Ellos no saben que los están mirando, desde ya, y este insignificante aclaración es lo que nos hace más bestias peludas cuando nos situamos frente a las pantallas de una TV o monitor, acompañados por unos anteojos tridimensionales y los infaltables pop-corn.











9 de diciembre de 2007

"Generación patera", por Diego Gueler (La Nación Revista)



"Generación patera" (versión html), por Diego Gueler, La Nación Revista, 9 de diciembre de 2007. Documento sobre la inmigración clandestina desde Africa hacia las Islas Canarias (España), producido en febrero y marzo de 2007 en Marruecos, el Sáhara occidental, Mauritania y Malí (para leer en papel, hacer click en las fotos).









5 de diciembre de 2007

Queremos carne roja

Después de unos diez días de abstención idiotizante -una sana costumbre-, en la medianoche de ayer volví a encender el televisor. El zapping pendular me llevó a Telefé. Las cámaras del programa La Liga hacen su interesada guardia en hospitales y comisarías. Allí aguardan como perros hambrientos los cuerpos heridos, a sesos abiertos, de accidentados en moto, víctimas de robos armados o reyertas domésticas. Así cobra protagonismo un primer plano de un niño, gordito, a quien un dogo le había arrancado de un mordisco medio rostro. Sangre, carne, sangre, carne.




Los canales de noticias traen imágenes desde Costanera Sur: combate entre empleados del Casino flotante y los amables agentes de Prefectura de la ciudad. Los camarógrafos enfocan el mapa de ríos rojos que se dibuja en la cara de un efectivo en el suelo, poco después de haber recibido un pierdrazo en la frente. Sus compañeros lo llevaron en andas, como un héroe, hasta la ambulancia. Se vio en VIVO y en DIRECTO. Sangre, carne, sangre, carne.



¿Es necesario el morbo para informar correctamente? ¿Es menester ver el cuerpo de un joven motociclista con fracturas múltiples en la banquina de la ruta para tener conciencia de la inseguridad vial? ¿Es eso tener una noción acabada de "la realidad? ¿Forma, educa, previene?

Respuesta de un editor de televisión: "la gente quiere y nos demanda impactos".