27 de mayo de 2008

La vida oculta de los Yabrán en Montevideo

UNA DE LAS MANSIONES DE LA FAMILIA EN CARRASCO

(Artículo inédito; no fue publicado en la prensa argentina)

En 2003, la familia Yabrán se radicó en la capital uruguaya, pero del otro lado del Río de la Plata sólo los vecinos del lujoso barrio de Carrasco y algunos empresarios del mercado inmobiliario lo saben. Ni los propios periodistas de los diarios más prestigiosos tenían conocimiento de esto ante la consulta. “¿Los Yabrán viven acá, en Montevideo?, ¡no me jodas!”, fue una inesperada respuesta en una redacción.


El motivo es sencillo: la familia, heredera de una incalculable fortuna que el padre generó con la postal OCA y numerosas negocios espurios, se mantiene en el más estricto anonimato. Cuando salen de compras o se dirigen hacia alguna de las oficinas de las empresas que manejan los hijos Mariano (36 años, abogado), y Pablo (39, ingeniero), lo hacen con vehículos Audi polarizados –ya no son los coches más ostentosos para la high society- y con medidas de seguridad de lo más sofisticadas.


Los recaudos son tales que la mansión que adquirió la viuda María Cristina, ubicada en la calle San Sebastián 4507, en Carrasco, dispone de un búnker en el cual la familia podría sobrevivir durante varios días ante una eventual situación de emergencia, confirmó una vecina, que, ante los antecedentes de los Yabrán, prefirió preservar su identidad.

La propiedad de Pablo Yabrán, situado en el exclusivo complejo Manantiales del mismo barrio, está en la misma línea y cuenta con un circuito cerrado de cámaras y vigilancia permanente. Acceder al complejo, aunque sea para olerlo, es im-po-si-ble.

Las estrategias de la familia para no ser identificados como los familiares del famoso empresario rozan el contraespionaje y la ficción: acuden al popular apellido “Pérez” en algunas actividades y en las escasísimas reuniones sociales a las que acuden.

Melina (29), la hija menor de Alfredo, es la que lleva una vida más “normal”. Cuando cumplió los 15, su padre le ofrendó una derrochadora fiesta con centenares de invitados. Con el correr de los años, la menor de la familia continúa con una vida a puro lujo. Junto a su esposo compraron a un reputado arquitecto uruguayo una casona en el barrio Jardines de Carrasco, el más cotizado de Uruguay junto a la barra de Punta del Este.

Mariano es el hijo que administra la mayor parte de los negocios. Según pudo saber xxxx en Montevideo, la familia Yabrán tiene oficinas propias –todas con menos de 10 empleados- en Carrasco y en el imponente edificio World Trade Center (WTC), frente al Montevideo Shopping Center, en el barrio de Pocitos. La construcción y las inversiones inmobiliarias en latifundios de uno y otro lado del Río de la Plata serían las principales áreas de negocios de los Yabrán, apuntó un empresario uruguayo. Vaya casualidad: la mayor parte de las firmas que poseen oficinas en el colosal WTC son constructoras, estudios de arquitectura y entidades financieras. Todo está a mano en la calle Luis A. de Herrera 2244.

En la recepción atiende una mujer altamente entrenada para neutralizar posibles consultas sobre lo qué ocurre en los pisos superiores.

-Buenos días. Le explico: busco a dos empresarios argentinos. Se llaman Mariano y Pablo, de apellido Pérez, y tienen a su cargo una empresa de inversiones inmobiliarias.

-¿Y usted quién es, señor?

-Soy periodista.

-Lo siento, señor, pero de inversiones inmobiliaria no sé nada.

-No puede ser. En el listado de firmas del edificio figuran varias con negocios de la compra y venta de terrenos y edificios a estrenar.

-Se habrá equivocado de edificio. Este es el World Trade Center, señor. Lo siento, pero tengo gente esperando. Buenos días.

Dos agentes de seguridad fueron avisados y hubo que salir del edificio en un santiamén.

Un relato de un empleado de una hospital de Montevideo –tampoco quiso dar su nombre y apellido- aportó información desconocida en nuestro país. En 2003, cuando recién se había radicado la familia, un nieto de Alfredo (no supo especificar cuál) padecía una grave enfermedad, por lo que una ambulancia y personal médico tuvo que ingresar al domicilio de la familia en el barrio privado. Fue un trance para el secretismo de los Yabrán.

“Nos pidieron que la documentación fuera reservada. También escuché que, por la enfermedad, tenían que viajar a Buenos Aires con mucha frecuencia”, detalló. Eso coincidió con lo relatado por un ex trabajador del Aeropuerto de Carrasco que reconocía a los familiares. “Se los veía seguido por acá, pero nadie sabía adónde iban”, recordó esta fuente.

En los últimos meses, diferentes investigaciones publicadas en la prensa vincularon al valijero Antonini Wilson –el 4 de agosto último pretendió ingresar casi U$S 800 mil a la Argentina sin declarar- con empresas de Alfredo (la dirección que el empresario venezolano declaró en Buenos Aires es Viamonte 352, donde funcionó el ex grupo Yabito), de sus hijos (Royalclass, de Lalonec S.A., propiedad de Pablo Yabrán, alquiló a ENARSA el charter de la valija) y un abogado del magnate fallecido, el camarista federal Guillermo Ledesma, fue contratado por un pariente de Moisés Maiónica, uno de los arrepentidos de intimidar a Antonini para que callara el destino del maletín. A su vez, el uruguayo Rodolfo Wanseele Pacciello, también preso en EE.UU. por la misma causa de espionaje ilícito en territorio yanqui, trabajó hasta 1999 en OCASA, la única firma que Alfredo reconoció como propia. Bingo.

Por todo eso, la familia Yabrán restringió sus movimientos y exposición a los vecinos en los últimos meses.

El diputado del Partido Nacional de Uruguay, Pablo Abdala, encabezó la cámara que investiga los lazos entre la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y el gobierno de Tabaré Vásquez a raíz del Fondo de intercambio Artigas-Bolívar y el caso Antonini. En su despacho, el legislador por el “Herrerismo” guarda una copia que le remitió migraciones: el valijero visitó Uruguay al menos siete veces entre marzo de 2006 y agosto de 2007. El promedio de la estancia fue de tres días. Poco se sabe del motivo de sus visitas, aunque en la constructora de casas prefabricadas UMIS S.A. que vendió lotes al el gobierno venezolano revelaron que, en setiembre de 2006, Antonini escoltó al gobernador del Estado de Cojedes de Venezuela, Johny Yánez, durante el recorrido por la fábrica. ¿Se habrá visto también con los Yabrán en sus viajes relámpago?

A pesar del afán por ocultarse, la fachada de la mansión de María Cristina, la viuda de Alfredo, da a la Rambla montevideana sin arboledas, muros o grandes enrejados de por medio. De manera que cualquier curioso que la cruza en coche puede avistar el modelo de las cortinas de los “Pérez”. Cuando este periodista se detuvo frente al domicilio, en la puerta estaba estacionado un coche con patente diplomática AAY 003. Hasta en la puerta de casa, los lazos de los Yabrán siguen siendo del más alto nivel.

Las huellas de Don Alfredo

El 20 de mayo de 1998, Alfredo Nalhib Yabrán se suicidó dándose un tiro en la cabeza con una escopeta en su chacra de Entre Ríos. Poco antes, la Justicia argentina había ordenado la detención por su presunta autoría intelectual en el asesinato del fotógrafo de la revista Noticias, José Luis Cabezas. El poderoso empresario fue propietario de una gran cantidad de firmas, pero sólo reconoció ser el dueño de la inmensa red de correos privado OCA. Sus operaciones ilícitas salieron a la luz cuando el entonces ministro de Economía argentino, Domingo Cavallo, denunció en el Congreso, en agosto de 1995, que Yabrán era "el jefe de una mafia enquistada en el poder". A partir de ese momento, con su exposición mediática y las pesquisas judiciales, el empresario comenzó a perder la protección que, hasta ese momento, le habrían permitido amasar una fortuna al margen de la ley. En febrero de 1996, el poderoso Alfredo fue fotografiado por primera vez por la cámara de Noticias. Y en enero de 1997 apareció el cadáver carbonizado del reportero gráfico Cabezas. Yabrán, el principal sospechoso, negó siempre su relación con el crimen.

15 de mayo de 2008

Humor literario en la Feria del Libro (nota en elpais.com)

"Juan Cruz y Manuel Vicent matan de la risa a la Feria del Libro de Buenos Aires", articuló que pubLqué el 7 de mayo en la sección "Yo, periodista" de la web del diario madrileño El País.


LOS ESCRITORES Y PERIODISTAS MANUEL VICENT Y JUAN CRUZ FIRMAN EJEMPLARES TRAS LA CONFERENCIA QUE OFRECIERON EN LA FERIA DEL LIBRO

11 de mayo de 2008

"El pueblo de la sed", en Revista C (diario Crítica)

"El pueblo de la sed", publicado hoy en la Revista C (diario Crítica de la Argentina). Es una crónica testimonial de cómo el cambio climático afecta al pueblo dogon de Malí, en África.












6 de mayo de 2008

El calvario del chofer

La semana pasada, una nena de 6 años sufrió una fractura de cráneo y debió ser internada de urgencia por un piedrazo que recibió cuando viajaba con su madre en bus desde Buenos Aires a La Plata por la autopista. El incidente ocurrió a la altura de Dock Sud, frente a una villa. La piedra, como otras tantas anteriores que cayeron en ese tramo de la autopista, tenía como objetivo que el chofer detuviera el bus para que luego los viajeros fuesen asaltados por quien la tiró y otros compinches. Cruzan un alambrado, corren al bondi y suben por el golpe.

Yo tomo ese micro, en esa dirección, una vez al mes, más o menos, para ir visitar a un gran amigo que vive en la entrada de La Plata. La última vez, casualmente, me senté en los primeros asientos y mantuve una larga conversación con el chofer. Hablamos sobre la inseguridad en la provincia de Buenos Aires y los asaltos a la empresa Costera Metropolitana. Él me cuenta que les roban tanto arriba del micro (el ladrón camuflado de viajero, o en plural) y en el camino, en la cola del peaje de Dock Sud (rara vez) o por detenerse por un pedrada. "La empresa decidió que no cobremos más pasajes a bordo, así, aunque sea, no nos asaltan más acá arriba", señala el conductor. Pero los piedrazos no cesan.

Y ahí no termina la violencia para el conductor. Ahora resulta que como no venden pasajes durante el trayecto, algunos clientes no enterados de ello se quejan cuando deben bajarse a mitad de camino. Algunos reaccionan de forma amistosa, otros no. En un caso que presencié en vivo y en directo, una pareja subió en Correo Central (Corrientes y Alem) sin boleto. El chofer los invitó a bajarse y a que compraran el ticket en el kiosco, a pocos metros de la parada. "Decisión de la empresa", argumentó. El macho insultó y cuando un pasajero le insistió que se bajaran, porque se estaban demorando, el macho respondió como respondería un importante porcentaje de los argentinos: le tiró una trompada en la cara. Otro pasajero intervino, los separó y logró convencer a la pareja para que por fin se bajaran. En la mochila de ella había pegada una calcomanía de la Juventud Peronista.

22 de abril de 2008

Uruguay se ríe de nosotros

Ciudad Vieja de Montevideo, julio de 2007. DIEGO GUELER

Les cortamos los puentes fronterizos hace casi un año y medio. Les tiramos humo durante diez días. Les vendemos los programas de televisión más banales, que aniquilaron toda iniciativa de producción nacional charrúa.

Nos
envidian porque nuestro fútbol es más competitivo y porque nuestra Selección de fútbol se clasifica a todos los mundiales, cuando la de ellos, no.

Nuestros
dólares llenan la barriga de su economía en Punta del Este. Hasta les pagamos impuestos inmobiliarios por propiedades que tienen la persiana baja nueve meses al año.

Sus futbolistas -pongamos Enzo Francescoli y el Manteca Martínez- fueron ídolos absolutos en el fútbol argentino a principios de los '90 como dos argentinos más. El griterío de "uruguayo, uruguayo" es ya un clásico.

Argentina es noticia a diario en Uruguay. Si hasta Clarín y La Nación se consiguen en la 18 de julio con tanta facilidad como El País o La República. Todos los programas argentinos de mayor audiencia también se ven allá (mi prima Mariela conoce todos los cotilleos argentinos en detalle).
En cambio, Uruguay sólo es noticia en Argentina por causas mayores.

Argentina terminó de asfixiarse en diciembre de 2001 y, por el efecto arrastre, extendió sus manos y ahorcó a su vecino más débil. Nuestro país se "recuperó" después de 2003, pero a Uruguay le costó bastante más. Ni siquiera se "recuperó" todavía.

Q curiosa es la relación entre los argentinos y los uruguayos. Es algo más que un vinculo geográfico. Si hasta nos parecemos en todo, salvo en el canto del habla, la temperatura del mate y los cobradores arriba de los buses. Prueba de ellos son los muchos flechazos de amor que cruzan el río contaminado en formato de audio, chat o e-mail cada noche.


Ciudad Vieja de Montevideo, julio de 2007. DIEGO GUELER

Lo que me llama más la atención es que siendo tan semejantes en lo social y cultural, en la Argentina ocurran cosas que allí no pasan ni por asomo. Serán menos, pero es no implica que se tengan que querer más. O despreciar menos, mejor dicho. Porque esa violencia permanente, el rencor, la envidia, los patoteros y el hijodeputismo galaponantes de la Argentina no son moneda común allí.

Son igual de pobres - o más- que los argentinos pero en Montevideo no hay cartoneros (ni trenes de cartoneros ni mafias de cartoneros), los mendigos no intimidan a los transeúntes y la Policía no tiene que escapar a los tiros de las villas cada semana. ¿Por qué será?

Los políticos se insultan como niños, como en todos lados, pero los gremios no tienen tanta vos y poder y la mafia no manda como aquí. El presidente uruguayo, Tabaré Vásquez, no quiso responder muchas preguntas sobre el contencioso de Botnia. Su silencio y abandono de la causa fueron inequívocos. De hecho, un primo uruguayo, Sergio, me dice que no piensa volver a la Argentina hasta que no cambie el Gobierno argento. Y así piensan decenas de miles de uruguayos. Aunque no por lo tanto que los jodimos -el piquete, el humo, la crisis, Tinelli-, sino porque, a pesar que sienten un cariño especial producto de esa curiosa hermandad, ven que sus vecinos se están agarrando a trompadas por causas injustificadas.

En las tandas publicitarias de
Bailando por un sueño, unos familiares me mencionan el conflicto entre el Gobierno y el campo, el humo, la inflación y otros sinrazones argentinos al por mayor. Y se ríen. Se ríen de nosotros. La verdad, tienen porqué.

12 de abril de 2008

Los hermanos sean unidos

Se besaban como dos chicos de 15 años. Se abrazaban. Se miraban a los ojos durante largos minutos. Se volvían a besar. Se volvían a abrazar. Los que rodeábamos a esta pareja idílica en esa fiesta éramos pura envidia: estaban acariciando el amor íntimamente. Qué lindas imágenes, qué linda postal: él rubio -lindo-, ella rubia -linda-. Los dos, pegajosos, inseparables. Pocas veces visto; una energía muy particular los unía.

La hermana-novia superaba los 30 y el hermano-novio tenía algunos años menos que ella.

Era octubre del año pasado, o noviembre. En medio del baño de música, uno de los mejores amigos de esa pareja ejemplar, con el que había intercambiado un par de frases, se me acerca, entre comentario y comentario.

-Che, te voy a contar algo... Te vas a caer de culo -me dijo-. Esa pareja tan linda que ves.... Son hermanos.
-Nooooo, fue mi respuesta natural. Me agache, me tome los ojos con las manos y pensé en ellos, en esa belleza amorosa y el desafío a las normas de la vida.
-Mirá que los viejos ni nadie lo sabe. Sólo nosotros, me advirtió su amigo.

Guau.

La curiosidad mató a mi gato. Le pregunte hacía cuánto que estaban juntos y me contó que vienen a los besos desde hace unos años, pero hace recién uno que son pareja "clandestina". Los padres ni sospechan siquiera, me aclaro, pero que ellos hacen todo lo posible para evitar conjeturas inconvenientes. ¿Y tienen sexo?, proseguí con el cuestionario. "Por supuesto... en todos lados. Se aman", me respondió.


Vaya si se amaban. Minutos después, el amigo le hace el gesto al hermano-novio que yo sé el gran secreto. Entonces, el hermano-novio me hace la seña del silencio, que el asunto es jodido. Ya me imagino. ¡Dos hermanos que se desviven uno por el otro, cojiendo en el baño de mamá y papá! Con la hermana-novia, en cambio, ni palabra. Ella no sabe que yo sé. La cosa era delicada.

Qué duro debe ser para ellos esconder una realidad no aceptada por la familia y los cánones de vida estándar actual. Según me susurraban, si los padres se enterasen... se morirían de un infarto. En el mejor de los casos, fractura familiar y separación kilométrica de los hermanos. Uno a Japón y el otro a la Patagonia.

Yo fui sincero y les di mi apoyo: les dije que si la vida le había puesto esa persona en frente, es por algo, algún sentido tiene. Fue un alivio para ellos entre tanta censura y autocensura.

¿Es que si te ves muy atraído por un ser, porqué no ir a hacia él? ¿No es de lo de lo más natural? No obstante, le de un consejo: la situación debían "blanquearla" tarde o temprano o terminar con el noviazgo. Porque, ¿cuánto podrían mantener ese romance feroz en el ropero?

Hace dos meses los volví a ver. Seguían matándose a besos. Y seguía ocultos.


Le avisé al amigo que yo era periodista y que, si algún día se confesaba ese amor a su familia y conocidos, que me avisasen, que es una historia que ilustraría cualquier tapa de una revista o dominical de diario de gran tirada argentino. Me los imagino a los dos de blanco, mirándose, como en la fiesta, con un pastizal y flores como paisaje de fondo. El Edén mismo.

Sin embargo, el interlocutor dinamita mis esperanzas. El secreto es más fuerte.

Consulté esta ¿anomalía? amorosa a un puñado de psicólogos o estudiantes avanzados de psicología. Todos coinciden: el amor entre hermanos es patológico. ¿Me están diciendo que estos dos enamorados son enfermos? No lo parecen. Lo que sí, es que, a veces, la vida supera la capacidad de análisis de las mismas ciencias. Casualmente, unas semanas después leo que unos hermanos ingleses, quienes desconocían su parentesco sanguíneo, se ligaron y casaron. "Una sinergia especial los atraía", explicaba el artículo. Ok. Sus hijos corren grave riesgo de malformación al nacer. ¿Y el día a día, la energía que los atrae, no está permitida?

Me acuerdo, también, de hermanos que se acariciaban demasiado cuanto promediaban los 20 o de amigos que me confesaron haberse encamado con su prima hermana (y otros tantos que quieren imitarlos). No es lo mismo un primo que un hermano, claro, ¿pero es el mismo instinto incestuoso?

Me rindo. Mientras, el hermano-novio y la hermana-novia se siguen mirando, besando y abrazando. Que Dios los bendiga.

2 de abril de 2008

Aprender a vivir

El Periódico de Catalunya (Barcelona, España),
20 de mayo de 2003.

28 de marzo de 2008

Observando a Luis D'Elía

Luis D'Elia, el miércoles 26 de mayo en Plaza de Mayo. DIEGO GUELER

Y un día tuve que ir a ver a este piquetero boxeador en persona. El martes sacó a las trompadas de Plaza de Mayo a todo aquel que pensaba diferente al decálogo kirchnerista -parece que sí aprendió rapidito de Chávez y Fidel Castro, como alguna vez dijo-. Me moría de ganás, sin bandera política, de ver al líder piquetero K en acción. El miércoles no aguanté: volvía a oír las cacerolas en la TV que se alineaban con la protesta "del campo", me tomé el subte línea D y me fui derechito a Plaza de la República. Mientras viajaba bajo tierra, observando no más que paredes grises oscuras, una tras otra, volvían a sucederse incidentes. Segundo round: D'Elía volvió a limpiar la plaza. Sobre las 22.30 se personó en el parque bastión del romanticismo argentino.

-Juancito, éste es Luis D'Elía, el capo de los piqueteros, le explicó un padre a su hijo.
-¿Cómo andas Juancito? -D'Elía se agachó y saludó al nene-. "Ves, esta es la gente que aguanta, que quiere un futuro mejor para vos y tu generación", explicó el titular de una departamento de administración de tierras inventado a su medida y cuyo nombre real no recuerdo. El nene casi se hace pis encima. Estaba con el magnánimo Luis D'Elía, con una camisa blanca entreabierta, siempre verborrágico.

Como el padre y el niño, decenas de personas se acercaron a mostrarle su apoyo y, quizás, futura sumisión. Se sabe, todos quieren ligar algún currito de la red de influencias de este hombre, si es que se sigue acercando al poder. Chupamedias.


Contracacerolazo a favor del Gobierno. DIEGO GUELER

Lo miré con tanta atención, de un ángulo y de otro, que D'Elía me miró con mala cara. ¿Se habrá dado cuenta que no estaba con la causa y que estaba ahí de puro curioso? Tiene alma patotera, de barrabrava. La sensación era que todos los que no se arrodillaban ante él eran potenciales traidores o enemigos (otra lección muy bien aprendida en el Caribe). No exagero.

Estuvo una hora en plaza de mayo. Saludó y habló. Y se fue. Poco más. La faena estaba hecha. La plaza limpia, un nuevo triunfo de la Juventud Peronista y la CTA más oficilista. A las 23, las agrupaciones se fueron "espontáneamente" en micros que los esperaban en la calle Piedras y Paseo Colón. ¿Quién pagó los viáticos? ¿Será más cara la tarifa nocturna?

No odio a D'Elia de la misma forma que él odia "a los blancos, a las clases altas de Barrio Norte y la oligarquía argentina que tanto daño hizo al país matando a mucha gente" (no kircheristas = milicos). Ni siquiera me genera repugnancia (y eso que después de tantos bifes en Plaza de Mayo, debía a oler de lo peor). En su momento le tiró claveles al presidente de... Irán o a quien conveniese para magnetizar a los micrófonos. No, no lo odio.

Simplemente, me da lástima. Pobre hombre. Pobre.

24 de marzo de 2008

32 años después: demonios de otro color

Revista Satiricón, marzo de 1976


A 2008, ¿alguna publicación de consumo masivo -las de humor inclusive- tendría la osadía de titular de esta manera en su tapa? Sabiendo o no que la revista iba a desaparecer una vez usurpado el poder por los militares, hay que sacarse el sombrero frente a semejante manifestación de valentía y realidad por parte de Carlos Ulanovsky y compañía.

18 de marzo de 2008

Sobre la violencia en el fútbol argentino

LA BOMBONERA, SET 2005 (DIEGO GUELER)


Cada equis meses, algún hincha de algún club de Primera División del fútbol argentino muere antes, durante o después de un partido, en el interior, en las inmediaciones de algún estadio o a quinientos kilómetros de la cancha. De esto ya sabemos desde hace bastantes años. Se encienden las trompetas de las críticas, la vociferaciones al por mayor y a mitad de precio. La culpa o responsabilidad, es siempre, de los otros: de la AFA por no poder ofrecer garantías de seguridad, de la Policía o Ministerio del Interior de turno, o de algun organismo creado para la ocasión que tampoco da la altura. Y si no suspenden los partidos que todavía no se habían jugado, van más protagonistas del fútbol a la horca. No es tan fácil detener el monstruo del fútbol como se exige: además de los dueños de la pelota -los patrones de la TV, los sponsors y algunos presidentes de clubes-, decenas de familias, las de los cocacoleros de la popu o las de los empleados que cortan la entrada de la platea, subsisten por puestos de trabajo creados en alguna institución del mapa fútbol.

TODOS son unos incompetentes. TODOS son corresponsables. Ese TODOS, de uso fácil, se esfuma en la niebla y pocas veces ruedan cabezas, si es que la horca es el método más efectivo para acabar de una buena vez con los episodios de violencia en el fútbol.

Existen muchos ejemplos que evidencian un mal manejo de la situación. Si unos incidentes los provocan los hinchas de un club de la A en un partido contra un equipo de la B Nacional, pero la sanción tras una muerte (del conjunto de la B Nacional) recae en la categoría inferior -como ocurrió tras el Nueva Chicago-Tigre en el repechaje-, uno tiene el derecho de sospechar con fundamentos sólidos sobre el coeficiente intelectual de quienes toman las decisiones en estos asuntos. Ahora los hinchas del Ascenso no pueden ir a ver a sus equipos en condición de visitante.

En Inglaterra, la mano dura, teledirigida desde en forma vertical desde el mismo gobierno, erradicó a los violentos del fútbol. Los hooligans went home. Pero en nuestro país, la mano dura se presta a equívocos -los bigotes y el falcón verde- y, como ya tenemos sobradas experiencias, no lleva a ninguna parte... deseada. Las recetas del Norte, en este caso, no nos sirven, porque, además, la violencia es estructural y natural de la identidad argentina actual. ¿Alguien lo duda? No todos reaccionamos a la piñas, claro que no, pero si un considerable porcentaje de la población. En la isla del Atlántico Norte, en cambio, aún leemos historias de sangre en las páginas del Sun, pero los homicidos descontrolados que cada día nos obsequian junto a la medialunas las páginas de Policiales de la prensa argentina ganan por goleada: 6 a 1.

La semana pasada, un obrero asistió a una mediación en la que la empresa contratante le iba a anunciar que iba a un juicio por una falta que el trabajador había cometido. Éste, al enterarse de su inminente infortunio, sacó un cuchillo de cocina que tenía escondido en una bolsa y mató de dos puñaladas a una abogada y a su asesor. No jugaban River ni Boca ni Sacachispas.

Conjetura: ¿si al hincha de Vélez lo mató un borracho del bajo Flores que ni idea tenía del partido que iba a disputarse entre ese equipo y San Lorenzo? ¿Por qué se trata la violencia en el fútbol en una sala de terapia intensiva diferente al de la violencia de la sociedad, la cotidiana? ¿Acaso los barrabravas se transforman el fin de semana y el resto de los días se portan como unas señoritas? Cuesta creerlo. Claro, se suele decir que, en los partidos de fútbol, los hinchas descargan las porquerías acumuladas en su basurero durante la semana. Con más razón aún.

La raíz de este cáncer, hay una coincidencia unánime, es la educación, o la falta de ella. No se trata de distinguir entre bien educados o mal educados (los malos modales son también propios de los millonarios), sino de la constancia elemental, infantil, de que pegarle al otro causa un daño físico y moral que ningún ser humano querría padecer. Es una premisa muy básica vista desde una lectura de un blog -todo un lujo-, pero ciertos sujetos no pueden con ella. También es sencillo comprender que porque el otro simpatiza por otros colores, tiene el mismo derecho a vivir y existir como uno mismo. Punto. No hablamos de que todo individuo deba saber si Napoleón Bonaparte fue un conquistador del imperio francés en el inicio del siglo XIX o un atleta semifondista olímpico.

La lección en limpio: no pegar, el simpatizante rival tiene derecho a existir (y Napoleón fue un conquistador francés).

Un saludo cordial y hasta el próximo muerto.

12 de marzo de 2008

Jorge Guinzburg y una columna para el recuerdo

www.pagina12.com.ar

DESDE EL DIVAN

La máquina de hacer estúpidos


Jorge Guinzburg

A los 20 minutos de sesión, cuando el cuero del diván comenzó a mojar mi espalda, decidí que era momento de contar mi problema. Me preocupaba haber perdido meses de terapia con una idea equivocada: desde el primer día sostuve que había llegado al consultorio sólo porque la realidad me quería volver loco. Hoy, sin embargo, una nueva teoría me angustia mucho más: lo que quería la realidad no era volverme loco sino estúpido. Y no solo a mí, a la sociedad en general. Hay un complot mundial, encabezado por los grandes líderes de opinión, secundados por artistas, deportistas, personajes del jet set y comunicadores sociales, cómplices de ellos, que quieren borrar todo rastro de lucidez de la faz de la Tierra. Ahora entendía cuál era la estrategia para lograr su maquiavélico plan. Hablar. Hablar más que escuchar. No cabe duda de que si Dios nos dio una boca y dos oídos fue para que oigamos el doble de lo que decimos, no al revés. Pero la mefistofélica idea de la logia secreta es aturdir las mentes sanas con una catarata de frases tontas hasta que las aceptemos como normales, incluso como inteligentes. En ese momento habrán triunfado y el raciocinio será sólo un recuerdo de una cualidad perdida en la evolución de la especie.

Esta semana, el presidente del país más poderoso del mundo, George W. Bush (uno de los hombres clave del operativo) trató de acelerar el proceso con varias frases que pueden aniquilar las neuronas de los desprevenidos. Por ejemplo "queremos que haya hombres viviendo en la Luna". Sé que lo hizo para que yo, en lugar de analizar que lo dijo en medio de su campaña, al escucharlo piense "qué lindo que el hombre pueda vivir en la Luna", y caiga en la trampa. Por si no lo hacía, Bush me tiró otra granada: propuso un presupuesto de 1500 millones de dólares a favor de los "casamientos saludables", es decir, de blanco y entre heterosexuales. Si no hubiera entonces pensado cuánto podría acelerar la búsqueda de una vacuna contra el sida ese dinero, mi cerebro habría sucumbido.

Desde España, el imán Mohamed Kamal Mostafa explicó en un libro que a las esposas rebeldes hay que pegarles "con una vara no muy gruesa, para no dejar marcas, y que los golpes no deben ser fuertes porque el objetivo es causar sufrimiento psicológico y no humillar". ¿Cómo se causa sufrimiento psicológico sin humillar? ¿Se habrán sentido humillados los comandos argentinos torturados desde 1965 hasta 1994 como parte de su adiestramiento militar? Y volviendo al plan aniquilador de neuronas; cuando Alfonsín, presidente desde 1983 a 1989 dice "yo no sabía nada", ¿será parte de la logia? ¿Estará esperando que yo no piense que cuando un presidente no se entera de algo así, su idoneidad en el cargo está cuestionada? Miguel Angel Toma, miembro de la Comisión de Defensa de Diputados entre 1985 y 1997, ¿es parte del proyecto cuando dice "es una denuncia que debe ser investigada"? ¿Querrá que yo no me pregunte cómo no lo investigó él, durante 12 años, para que pierda mi capacidad de cuestionar?

"Y hay más, tantos que no puedo mencionarlos en sólo 50 minutos", dije saltando del diván. "¿Todos dicen cosas tontas para destruir mi cerebro?"

"La verdad, no sé qué decir", contestó mi terapeuta. Eso me alegró tanto que pagué la sesión feliz al comprobar que si prefiere pensar a hablar, él no es parte del complot.

Suplemento Zona de Clarín, domingo 18 de enero de 2004.

29 de febrero de 2008

"Crítica de la Argentina", el nuevo diario de Jorge Lanata

Jorge Lanata (Perfil.com)

Dice Jorge Lanata en el documental "Crítica de la Argentina: el último diario de papel", que él ya parió una redacción con periodistas (Página 12) y que por eso tiene bastante más que perder que ganar. Habida cuenta de los cigarrillos consumidos, el periodista más influyente y creíble de la Argentina (no es que lo diga yo, sino, diferentes sondeos de la última década infame) es a prueba de balas. No sólo por el aguante de su lomo. El acto de denunciar a un innumerable número de funcionarios y poderosos corruptos y miserables, y no morir después de la publicación en una nación densamente poblada por mafias, matones y patoteros, ya es toda una proeza. Y, ahora, lanzarse, en plena era digital, la del mendigaje de las buenas lecturas y la dictadura de la TV, con un diario en papel (la editora se autodenomina "Papel 2.0") también representa un acto de heroísmo. No sólo eso. Un as de la crónica periodística en la Argentina, Martín Caparrós (subeditor del diario, por cierto), recuerda en el mentado documental: "hacer un diario es la esencia misma del periodismo".

Como todos sabemos, los foros y los blog son un terreno abonado para las informaciones interesadas, parciales y, casi siempre, sin ningún tipo de rigor. Hasta se dijo que el Gobierno "bancaba" a Lanata para arruinar al Grupo Perfil. ¡Patrañas! Apuesto a que Crítica se meterá con algunos de los temas más sensibles del Kirchnerismo en su primera semana de vida. Por más que La Nación y Perfil conformen lo que Cristina califica como "oposición" (Lanata, en la rueda de prensa presentación del diario fue preciso: "¿Lo de la bolsa de Miceli es hacer oposición? No. Eso es periodismo"), Crítica, pongo mis fichas, va a ir más allá. Caiga quien caiga. De lo contrario, Jorge y sus atados se habrían quedado en casa. Qué no quepan dudas: habrá periodismo de investigación, pero en serio, de rigor, ortodoxo, clásico, y bastante menos contaminado respecto a lo que otros medios llaman "periodismo independiente".

El Número 0 (eblog.com.ar)


Firmas atractivas no van a faltar: Jorge Lanata, Martín Caparrós, Susana Viau, Liliana Peker, Miguel Bonasso (escribirá la biblia de su amigo Fidel Castro, ¿no?) y Gustavo Veiga, entre otras. La mesa está servida, señores.

¿Qué tipo de lectores atraerá? El primer séquito de Página 12 (más todos los que no tragan su reformulada líneas editorial desde que Néstor asumió el poder en 2003), los seguidores históricos de Jorge Lanata (vaya donde vaya, recite donde recite, que no son pocos) y una porción de los habituales del diario Perfil y la revista Noticias, los más perjudicados con este lanzamiento. No es casualidad: la mayor parte de los profesionales de la información contratados procede de estas dos empresas periodísticas. También lo comprarán algunos clientes disconformes con La Nación y Clarín (los menos), jóvenes curiosos que no se chupan el dedo y el 90% de los estudiantes de Periodismo.

Vale la pena invertir $ 2,50 ("ARS", según las aerolíneas y webs de turismo; vaya estupidez) y probar algo distinto. A modo de eslogan: si el periodismo pretende descodificar lo que comúnmente llamamos "realidad", Crítica de la Argentina se va a aproximar más que cualquier otro medio argentino a ese concepto vacío y al mismo tiempo desbordante que nuestros sentidos y nuestra razón toman de este complejo mundo. Aunque sea en el orto del mundo.

6 de febrero de 2008

Zapateando por el Obelisco


Encontré unos afiches propagandísticos de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) en la Av. Carlos Pellegrini y Av. Corrientes, frente al Obelisco. Esto es, a unos 11 mil kilómetros de Madrid, donde se centra esta campaña presidencial española, pero globalizada. Los fotografié -llevaba una digital 'pocket'-, se la envié al diario El País y las publicaron en la tapa de su web (después del 7-f no aparece, amigos, porque la web se actualiza) y en otras dos páginas enlazadas. Página 1. Página 2

2 de febrero de 2008

La mezquita del desierto


FOTOS: DIEGO GUELER

El centro islámico de Palermo, el más grande de esa fe en América Latina, tiene una llamativa baja concurrencia. Los vecinos, que hace diez años se indignaron con su construcción, ahora aseguran que casi nunca ven gente por ese recinto.

Es martes, 12 horas, cuando Augusto da la bienvenida a unos treinta visitantes al “Centro Cultural Islámico Custodio de Las Dos Mezquitas Rey Fahd”, la edificación más opulenta de los creyentes de Alá en toda América Latina, convertida ya en un ícono del paisaje porteño. El horario es más que incómodo, salvo para turistas y gente mayor. Eso poco le importa a la Embajada de Arabia Saudita, la que administra este predio de tres hectáreas situado en el corazón de Palermo, entre las vías de la Estación 3 de febrero del tren Mitre y las avenidas Cerviño, Bullrich y Libertador. Tampoco le interesa mostrarlo, ni decir mucho sobre él. Los motivos no están muy claros.

Siete años y medio después de su polémica apertura (ver "Los polémicos..."), los vecinos y trabajadores de la zona coinciden de forma unánime que casi no ven circular gente por el centro durante el año, sea martes o domingo, de mañana o de tarde. Están sorprendidísimos dadas las dimensiones del recinto y porque tras años de protestas con bombos y platillos por la cesión de los terrenos, la sensación de vacío que perciben sobre este opulento centro cultural los vuelve a indignar.




Las cifras que barajan miembros del centro dan una idea más clara de la situación. 250 fieles, hombres y mujeres por separado, que acuden a mezquita (pese a que su capacidad es de 1.500) y otras celebraciones religiosas, más 100 los alumnos inscriptos en el jardín y primario (laico), y otras 50 personas que participarían en el resto de actividades sociales. En resultado: cuatrocientos. La cifra es irrisoria cuando en la Argentina, de acuerdo a la Fundación Islámica de Leicester (Inglaterra), hay casi 1 millón de musulmanes, la mitad de ellos en Capital y Gran Buenos Aires.


La referencia del Centro Islámico de la calle San Juan, el más concurrido, pone en evidencia al centro Rey Fahd. Esta comunidad, con 75 años de historia, está compuesta por 10 mil musulmanes de procedencia sirio-libanés. Y eso que sus instalaciones son bastante más humildes y pequeñas que el centro cultural de Palermo, de origen saudí, pero abierto a todo el público (a partir de su segundo año en actividad).




La visita comienza pues. El recorrido, avisa el guía, no alcanza todo el predio, “por el calor”, sino por una quinta parte del recinto. Se contabilizan, durante el trayecto, el guía, un policía, dos agentes de seguridad privados y una empleada. Y es mediodía de un día hábil… El protocolo, por su parte, es rígido. Sólo durante en los primeros cinco minutos se habla del centro cultural. “El proyecto comenzó en los años ‘70 y se construyó a finales de los ’80”, dice con total certeza Augusto. Y añade que “el terreno se lo cedió el Estado… Porque como ustedes saben, los gobiernos, en casi todos los países, le ceden terrenos a las colectividades islámicas…”.


El relato no es del todo preciso. Por un lado, la mezquita de Palermo se ultimó en setiembre de 2000. Y en segundo, vale puntualizar que no todos los estados ceden los terrenos más cotizados de su país (valían U$ 20 millones en 1995) a una comunidad religiosa a golpe de decreto, como los hiciera el ex presidente Carlos Menem.



A todo esto, el presidente de la Asociación de Vecinos de Plaza Italia, Enrique Raimondi, asegura que “ninguna asociación de la zona tuvo nunca contacto con este centro. No nos invitaron”. La sorpresa se manifiesta, a su vez, cuando cuenta que va de compras todas las semanas al supermercado Jumbo, justo enfrente de la entrada del Colegio Rey Fahd. “Jamás vi entrar ni salir un chico del colegio”, exagera. Pero no tanto. Luis Petcoff, de la Asociación Lago Pacífico, cuenta más o menos lo mismo. “¿La mezquita? Los vecinos siempre comentan el poco movimiento que se ve”.

Resulta también curioso que en la web del centro Rey Fahd se informe de tan sólo dos encuentros internaciones celebrados en el recinto en los últimos tres años. Actividades, según indica el portal, imparten de a montones. Ahora, poder inscribirse en estos cursos, así como contactar al personal de la entidad, no es como el de cualquier centro cultural. La operadora transfiere sistemáticamente con los agentes de seguridad de la puerta. Para penetrar en las líneas internas, hay que probar suerte durante días. Otro interrogante.



No sólo eso, cuando una visita especial que iba a incluir una entrevista al director del centro que la revista Newsweek Argentina, presuntamente, estaba a punto de concretar -tras semanas de llamados y fax mediante-, el único responsable de prensa desapareció. Catapum. "Está enfermo" o "se fue de vacaciones" dijeron, según quién levantara el teléfono.

El paseo, mientras, continúa por los pasillos interiores. Más de un turista queda perplejo. Si bien el Islam es una confesión iconoclasta, en las paredes nomás cuelgan fotografías encuadradas de las dos mezquitas sagradas, las de La Meca y Medina (localizadas en Arabia Saudita y que dan nombre al centro cultural). Las postales que ilustran los versículos coránicos que recitan los millones de fieles hacinados durante Ramadán configuran un gran contraste con el silencio del centro Rey Fahd.



La visita llega a la biblioteca (un 90% de los títulos son en árabe) que hasta hace no mucho cerraba al público a las 16. Una rareza más. Cantidad de personas que se encuentran allí: tres. Saida, de origen argelino y secretaria administrativa de la entidad, y sus dos hijos. Ella contesta preguntas con una inédita gentileza y naturalidad. Cuenta que, entre jardín y primario, los alumnos matriculados para 2008 serán cien. Si la escuela representa una tercera parte de la área del complejo, a cada alumno le corresponden, por tanto, nada menos que 100 m2. Un departamento tipo de tres ambientes.

En el Centro Islámico Argentino, en cambio, los alumnos no gozan de semejante privilegio. El colegio, apunta su Secretario General, Omar Abboud, cuenta con 330 alumnos. ¿Cuál la explicación de este miembro comunitario a la escasa concurrencia de la mole islámica de Palermo? “Tiene pocos años de vida, está creciendo. Además, la vida del creyente musulmán no siempre es comunitaria. Igual, no está claro”, razona Omar, que conversa a gusto y, lo que es novedad, en el mismo día que se contacta a la entidad.


Augusto pone fin al recorrido tras una última charla sobre teología. Son las 13.30, aunque algunos visitantes desertaron en plena visita. El guía entrega un folleto sobre el Islam y lanza una invitación colectiva: “el Centro Cultural Rey Fahd los espera pronto. Nuevos miembros son bienvenidos en la comunidad”. En eso sí, hay que reconocerlo, Augusto tiene razón.


LOS POLÉMICOS ORÍGENES DEL CENTRO ISLÁMICO


20 de diciembre de 1995
. El Congreso de la Nación, de mayoría oficialista, sanciona una ley que facultada al Presidente Carlos Menem a transferir, a título gratuito, los terrenos de los ferrocarriles estatales de Palermo a la Embajada del Reino de Arabia Saudí para la futura construcción de un centro cultural islámico.


21 al 23 de diciembre de 1995. La cesión despertó duras críticas de asociaciones vecinales (pedían infreaestructuras de uso público), de la comunidad judía y la Iglesia evangelista (por un trato de privilegio con el Islam), de agentes inmobiliarios (consideraron un despropósito el obsequio de terrenos valuados en U$ 20 millones) y, finalmente, de urbanistas (opinaban que la mezquita podía afectar el paisaje de la ciudad).

7 de diciembre de 1998. Se coloca la piedra fundamental de la obra, financiada por el mismo Rey Fahd saudí. El presupuesto declarado fue de U$ 22 millones, aunque constructores los estimaron en 40 millones de dólares.

Enero-junio 1999. Menem anhela inaugurar el predio antes del epílogo de la legislatura (diciembre de 1999) y acelera obra. Los 350 peones contratados trabajaron 12 horas al día, toda la semana.

Octubre 1999. El secretismo sobre los avances de la obra es total. La suspensión de 180 obreros por un presunto atraso de pagos de la Embajada saudí interrumpen los trabajos.

25 de setiembre de 2000. Con nueve meses de retraso, se inaugura el centro con estrictas medidas de seguridad: 50 policías y francotiradores en las torres de la zona. Acuden a la cita el nuevo Presidente, Fernando de la Rúa, Carlos Menem (sin cargo público), el secretario de Cultura porteño, Jorge Telerman, y el Príncipe saudí, Adbullah Bin Abdulaziz (actual Rey).

Julio 2001. Los colegios, los auditorios y el centro de exposiciones no tienen fecha prevista de apertura. El centro había asegurado que el espacio tendría “acceso libre”, pero sólo los practicantes del Islam pudieron ingresar durante el primer año.

VERSION BREVE EN NEWSWEEK ARGENTINA (30/01/2008)