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Ingeniero, a pesar de todo
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Se fueron a festejar todos... hasta el webmaster
Domingo, 19.00 horas
Mirada satisfecha
Bandera blanca del gran crítico
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DIEGO GUELER


DIEGO GUELER
Alfredo Casero: "La TV está muriendo en su jugo"
Decálogo del caserismo filosófico
ULTIMO MOMENTO: Alfredo Casero confiesa que improvisa en el 34,7% de sus actuacionesTorno de Buenos Aires amb un grapat d'anècdotes que podrien servir-me per il·lustrar temes molt diversos, però una en especial destaca en el conjunt. L'escenari és una llibreria de l'avinguda Santa Fe, a pocs metres de la gran superfície cultural El Ateneo. Una dona de mitjana edat demana un llibre d'un autor de qui no vaig aconseguir retenir el nom. El dependent que l'està atenent no dubta a manifestar que ell detesta particularment aquell llibre i aquell autor, però que, si la clienta ho vol, no té inconvenient a cercar-lo. La clienta s'interessa per l'opinió del dependent i ell no triga a desenvolupar la seva afirmació: l'autor en qüestió mantenia una posició ideològica que va canviar tan bon punt li van arribar, de cop, el reconeixement públic i la bonança econòmica. "I això és el que al meu poble sempre hem considerat un traïdor", va rematar.
Em costa imaginar una escena semblant en una llibreria de Madrid o Barcelona, on un no acostuma a trobar dependents tan ben informats sobre les contradiccions ideològiques dels autors presents a les prestatgeries. Ni, tampoc, dependents capaços d'arriscar una venda per tal de deixar ben clara una opinió personal. I potser un servidor peca de sobreinterpretació, però l'anècdota argentina sembla parlar d'una cultura amb un estat de salut més ferm que la nostra, on fins i tot el més conscienciat dels dependents faria (o callaria) el que fos a fi de vendre un exemplar d'un llibre de, posem per cas, César Vidal. La conclusió que trec a la tornada és que envejo, de la manera més saludable, els ciutadans de Buenos Aires. O, almenys, la seva saníssima relació amb la cultura.
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Regreso de Buenos Aires con un grapado de anécdotas que podrían servirme para ilustrar temas muy diversos, pero una en especial destaca en el conjunto. El escenario es un librería de la avenida Santa Fe, a pocos metros de la gran superficie cultural El Ateneo. Una mujer de edad media solicita un libro de un autor de quien no pude conseguir retener el nombre. El dependiente que la estaba atendiendo no duda en manifestar que él detesta particularmente aquel libro y aquel autor, pero que, si la clienta lo quiere, no tiene inconvenientes en buscarlo. La cliente se interesa por la opinión del dependiente y él no duda para desarrollar su afirmación: el autor en cuestión mantenía una posición ideológica que cambió a tal punto que, de pronto, le llegó el reconocimiento público y la bonanza económica. "Y eso es lo que en mi pueblo siempre hemos considerado un traidor".


www.ashesandsnow.org*"La resurrección de Diego Maradona", es un reportaje que finalmente no se publicó en un diario de venta masiva en España. Al cabo de unas semanas de haber propuesto este artículo, su competencia compró a Clarín una entrevista al ídolo argentino y lo publicó. Y un mes y medio después, otro periódico de difusión nacional e internacional del mismo país abrió su revista dominical con un reportaje muy similar.
Buenos Aires, octubre de 2005. “Dejé que mis hijas me vieran gordo, postrado y drogado en una cama. Y no quiero más”. Gianinna Maradona, desconsolada, a un rincón de la cama, le movía el brazo y imploraba a su padre que por favor no se muriese, que era muy chiquita. Eran los últimos grises días de abril de 2004 y un moribundo Diego Armando Maradona tenía en vilo a toda una nación. El alma del ser devenido en Dios doméstico vagaba por una clínica privada de Buenos Aires. Su fortuna estaba agotada. Un año y cinco meses después de su segunda internación por una deficiencia cardíaca, el ex azulgrana protagonizó un período de renacimiento. El más sorprendente de toda su agitadísima vida. Ajeno a los excesos nocturnos y las excentricidades, el Pelusa dribleó su adicción a las drogas. Recobró su vigor físico: adelgazó 50 kilos (pesaba 127) en cinco meses tras someterse a un by-pass gástrico en marzo último. Volvió a residir a su antiguo hogar con sus padres al filo de los 45 años y se cobijó con su única fuente de confianza, su familia. Regresó como directivo al Boca Juniors, el club de sus amores. Y presenta el show de TV de mayor repercusión mundial, “La noche del 10”.
“No quiero volver a ser el Diego que fui. Cuando me quedé a solas en mi cuarto lloré tanto que casi me salía sangre de los ojos”. El ídolo argentino es hoy un hombre más sensible, sensato y autocrítico. Claudia Villafañe, su ex esposa, tomó nota y le rescató de las tinieblas. Erudita del entorno del astro, la madre de las hijas de Maradona hizo una inteligente lectura: Diego debía desintoxicarse de sus perjudiciales referencias. Tras a hospitalización, le marginó de Guillermo Cóppola, manager, mejor amigo y guía del Pelusa en sus experiencias más transgresoras de la última década. A partir de entonces, Maradona comenzó a aclararse en su interior y dar cuenta de lo mucho que había sido utilizado por hipotéticos amigos. Descubrió que Cóppola (“es como mi hermano”, dijo una vez) le había robado la mitad de los millones que el ex blaugrana había percibido en muchos años.
“Yo le debo mucho a Dios, por no decir todo. Le rezo y le hablo seguido, a cualquier hora del día. Yo sé que estuve muerto unos minutos. Sí muerto. Pero Dios me dio otra oportunidad”. Para Maradona, el Señor es otro de los responsables de su resurrección. Incluso el Pelusa asevera que la cruz que cuelga en su pecho desde hace unos meses lo lleva más cerca que nunca de la divinidad. El reencuentro con la espiritualidad ocurrió precisamente tras la internación del 26 de abril a causa de su segunda infección cardiovascular (la primer había sido en febrero de 2001 en Punta del Este, Uruguay). El ex azulgrana se refugió de la prensa y sus fanáticos en una casa de campo situada a 60 kilómetros de la capital argentina. Le acompañaron Gabriel Buono, un interesado su chofer, y el Pastor Giménez, un mediático líder de la Iglesia evangelista porteña. Los tres rezaron durante tres horas.
"Hoy me siento totalmente en paz. Rodeado de la gente que quiero y me quiere de verdad. Arropado; como dicen los españoles”. Maradona se fue de su casa del barrio de Villa Devoto hace 23 años, cuando el FC Barcelona había adquirido su elegida pierna izquierda, y sin haber consumido drogas aún. Tras ser intervenido del estómago en Colombia, el Pelusa abandonó definitivamente Cuba, un paraíso infernal para el ídolo, y volvió al mismo hogar de antaño, a la habitación de Caly, una de sus cuatro desconocidas hermanas, y triunfante respecto a su adicción. El cambio de rutina ha sido radical. Maradona se despierta al mediodía, baja las escaleras y ve a su madre, la Tota, y a su padre, Diego, que descansan en la sala mirando la televisión. Saluda con un beso en la boca a su progenitora y mira un poco de fútbol por la tele. Luego vuelve a subir a su cuarto, observa una película en DVD y más tarde ejercita sus reconfortados músculos en el gimnasio. A última hora de la tarde recoge a su hija Giannina del colegio secundario. Quién lo iba a decir.
“Antes tenía mucho dinero, pero no tenía tiempo. Ahora no tengo tanto dinero, pero tengo tiempo para mis hijas”. Dalma Nerea, de 18 años, y Gianinna Dinorah, de 16, fueron la otra clave de esta transformación. Maradona cambió por ellas, por los años de sufrimiento a los que les había sometido. Ahora sus hijas, la única adicción vigente del astro, forman parte de su epidermis. En la parte interior de cada brazo les lleva tatuadas. La figura estampada del Che Guevera, el espíritu revolucionario al que Maradona se suscribió hace diez años, es ahora superado, sencillamente, por el vital cariño de sus hijas. O más bien madres, porque Dalma y Giannina le cuidan como a un chaval. Le llaman por sorpresa de noche para controlar de que no salga de casa. Le ayudan a que se aprenda el guión de “La noche del 10”. Le corrigen sus errores durante los cortes del programa. Las pícaras hasta envían con frecuencia un beso acompañado de un “te amo” a su padre, mientras este se luce frente a las cámaras de televisión.
“La vida me dio revancha. Y las nenas me empujaron para que la aprovechara”. El Pelusa les solicitó a sus hijas que le hicieran “gancho” con Claudia, pues es en ellas quienes el ex blaugrana deposita su mayor confianza. Hace tres meses, Dalma y Gianinna iniciaron una cadena de e-mails que alcanzó a miles argentinos. La consigna consistía en hacer todo lo posible para que Claudia se reconciliase con Diego después del divorcio que consumaran en mayo de 2003. La campaña surtió efecto. Cuando la ex mujer de Maradona camina por la calle, la gente le grita: “¡Dale Claudia, dale otra oportunidad!” una y otra vez. En su programa, el Pelusa también intenta reconquistarla. “A ver si Claudia me tira un centro”, rogó en clave futbolera el conductor estrella en su show. Según diversos rumores de la prensa rosa local, este romance de telenovela podría llegar a su fin en diciembre, en la última edición de “La noche del 10”. Claudia volvería a entregarle su mano al astro en el broche de oro del ciclo.
Me demostré que estoy presente, pleno, más vivo que nunca”. Siete años y medio después de su retiro como futbolista profesional, el ex capitán del Boca Juniors volvió a vincularse al club argentino más popular en junio último. “Vicepresidente del fútbol profesional” fue el cargo que le delegó Mauricio Macri, el presidente de la institución. El sueldo se acordó en 48.000 euros mensuales, una paga digna para un Maradona endeudado, y sin papel firmado alguno. Ciertamente, el poder que Maradona goza en el club es casi absoluto. Fue él quien habría elegido a dedo al actual entrenador del equipo, Alfio Basile (dirigió a Maradona en el Mundial ‘94). Así que cuando la afición cuestionó al entrenador por malos resultados a principios de setiembre, el Pelusa justificó su paga. Sin previo aviso, apareció en el club durante una práctica y amenazó abiertamente que si se marchaba Basile, él también decía adiós. Desde aquel día, nadie tuvo la osadía de volver a juzgar al entrenador. El Boca encadenó cinco triunfos y trepó al liderato del torneo. Una mano de Dios.
“El show es como el gol a los ingleses. Lo quieren hacer todos, pero lo hice yo”. El intento frustrado de emprender diversos negocios mediante la explotación de su afamado nombre en el último año (tarjetas telefónicas, clínicas de fútbol y artículos deportivos) no le dejaron margen de duda ante la tentadora propuesta de presentar un ciclo de trece programas con el atrayente nombre de “La noche del 10” en Canal 13. Unos 35.000 euros por emisión en concepto de sueldo fijo y porcentaje de los ingresos publicitarios le convencieron. El Pelusa se tomó la iniciativa muy a pecho y solicitó la participación en el show de Fidel Castro, los Rolling Stones, Michael Jordan, el líder de U2 Bono... Si bien la jerarquía de los invitados no fue tal, ya visitaron a Maradona el Rey Pelé, con quien hacía años que estaba distanciado, el ajedrecista ruso Anatoly Karpov, el actor Antonio Banderas, el cantautor Joaquín Sabina y deportistas, cantantes, actores y modelos argentinos. Un show de derroche y glamour a la italiana en el que la máxima estrella, paradójicamente, es siempre Maradona. Son trece homenajes que el ídolo se celebra a sí mismo cada lunes por la noche ante una audiencia de entre cuatro y seis millones de argentinos.
“Quiero mucho despliegue y a mi familia cerca. Que me sienta como en el living de mi casa”. Los 184 fanáticos que completan las gradas en un plató con forma de balón le arengan a cada minuto. Comparsas, carruajes, performances de costosísimos montajes no cesan de ir de un lado para otro. Los padres del Pelusa se sientan en la primera fila de una de las tribunas. Claudia se sitúa al pie de las cámaras y asiste de tanto en tanto a su ex marido. Giannina permanece junto a su madre. De pronto, las dos inician una discusión en voz alta. Están resolviendo asuntos caseros ¡mientras el programa sale al aire! En el corte, el Pelusa se les acerca e increpa: “¿No pueden hablarlo en otro momento?”. Maradona está verdaderamente en el living de casa. Sobre el final de cada programa, Diego y otros tres invitados juegan una partido de fútbol-tennis en el plató. La estrella disputa cada tanto con el mismo énfasis a como lo hacía en una Copa del Mundo. Y el show concluye a pura reverencia ritual. Maradona sube a un altillo y hace jueguito con un balón. El público, incrédulo e hipnotizado, grita, grita y grita.
“Es lindo ser Maradona y más en este momento”. Diego camina como un joven, Diego sonríe como un joven, Diego tiene la energía de un joven; se siente más vivo que nunca. Entre el 14 de setiembre y el 7 de octubre llevó a cabo un maratón: viajó cada miércoles desde la Argentina hacia Italia para participar de un reality show de baile producido por la RAI a razón de 25.000 euros por participación. Regresaba los lunes, el mismo día que se retransmitía “La noche del 10”. En este aspecto sí que no ha cambiado en demasía. El ex azulgrana quiere hacerlo todo. A juicio de Alfredo Cahe, su médico desde los 17 años, semejante estrés podía volverle a perjudicarle. A pesar de ello, no hay quién detenga a este Diego Armando Maradona, quien fortifica, una vez más, aquella creencia popular criolla que asegura que el Pelusa es más que un ser humano. 14,7 millones de argentinos, el 38,5% de la población, vive en la cruda pobreza. Pero cuando el país observa a esta metamorfoseada y pletórica figura, sonríe, tiene esperanzas. Acaso lo que una religión puede entender como una de los atributos de un auténtico Dios. Será particular este, que ya no puede sostenerse sin la reverencia de sus fieles.“Chau, hasta el próxima programa. Y, por favor, no me abandonen”.
Qué bendición.
Las hilachas de este ventarrón unidireccional, nos dejan a los que estamos en el medio, herramientas y espacios para hacer pequeños remolinos excentrífugos de amor. De cuidado, de dedicación.
Decía Einstein de sus dos certezas ser: la de la infinitud del universo y de la idiotez humana, estando ambos susodichos en expansión. La física cuántica nos enseña que todo es relativo, que una cosa puede estar en dos lugares al mismo tiempo, así que, por qué no la misma silicona* que usa Britney Spears en sus producciones (no en su cuerpo) pueda ser usada en un estudio casero que produzca una pequeña revolución familiar, o por qué no barrial.
*Aleación de Silicio, del que se fabrican los chips.Un home run es un rayo, una cuerda es una bala, y Malena canta tangos como ninguna. Sepamos olvidar -y disculpar al autor- y proponer , reencontrar (ni siquiera buscar, porque los elementos ya están ahí) y sobre todo revalorar lo que nos topamos o nos topa, para crear un mundo digno, ajusticiado.
La guerra y el consumo masivo van dejando una estela de avances asequibles a todos aquellos que quieran comprometerse. No olvidemos que hasta el estado tuvo que doblegarse y hacer planes masivos de computadoras económicas. Todos, y digo todos los que leen esto, tenemos alcance a una computadora, y con ella a un mundo de posibilidades desligadas de lo económico, o sea, independientes.
Tenemos una historia y un corazón que nos dicen lo que queremos hacer de este mundo.
Los medios nos dicen, esto es “así y asá” y “sarasá sararará” pero esa no es toda la verdad. También estamos nosotros que chocamos o transformamos eso y creamos constantemente nuestro ideario (sistema o familia de ideas), al instante mismo de escuchar las noticias, aunque la costumbre nos haga sentir que coinciden ambos fenómenos.
Nuestra palabra es más fuerte que el lenguaje inscripto en tablas de barro y papiros de dudoso origen.
Disculpemos nuevamente al Autor, y esta vez amémoslo, pues es él quien crea un mundo para nosotros, sin obedecer a preceptos que se autodominan y por lo tanto babilónicos. Nuestra voz es interior y al accionarla hacemos el mundo y nuestro lenguaje real. Desoigamos palabras sordas y démosle un aliento a la posibilidad.
Esta intención es en fondo una inversión, que hacemos al depositar confianza en la acción propia y en mucha gente que está trabajando desde abajo, y lo que obtendremos es elementos para disfrutar, y una cultura mas intercomunicada, por lo tanto con más identidad y más fuerte. Todo esto por valor propio.
Ya es hora, ya podemos hacer de la cultura un medio equilibrado, donde haya espacio para expresarse para los que tiene algo que decir y cómo decirlo. Ya no nos ahoguemos en la impotencia y el disimulo.
Boina